París, 21 de octubre de 2025. – Las autoridades francesas investigan uno de los robos más audaces en la historia reciente del arte europeo. El Museo del Louvre, emblema cultural de Francia y uno de los más visitados del mundo, fue escenario el pasado domingo de un asalto que culminó con el robo de un conjunto de joyas valoradas en 88 millones de euros —equivalentes a unos 102 millones de dólares—, según confirmó la procuradora de París, Laure Beccuau.
“Se trata de una cifra extremadamente espectacular, aunque no comparable con los daños históricos que implica la pérdida de estas piezas”, declaró Beccuau en entrevista con la emisora RTL, precisando que las joyas sustraídas formaban parte de la Galería de Apolo, una de las salas más emblemáticas del museo.
Un robo planificado con precisión quirúrgica
De acuerdo con la investigación preliminar, los ladrones emplearon un montacargas obtenido mediante un falso alquiler, bajo el pretexto de realizar una mudanza. “Cuando uno de los empleados de la empresa se presentó en el lugar, fue confrontado por dos hombres amenazantes, aunque no hubo violencia física”, relató la fiscal.
Los delincuentes utilizaron una sierra radial para romper las vitrinas —instaladas en 2019— y lograron sustraer nueve joyas, abandonando una pieza durante su huida. El golpe, ejecutado en apenas unos minutos, reveló un nivel de organización y conocimiento del museo que ahora lleva a los investigadores a no descartar posibles complicidades internas.
La investigación: un centenar de agentes movilizados
Más de 100 investigadores trabajan bajo la coordinación de la Jurisdicción Interregional Especializada (JIRS) de la Fiscalía de París para seguir la pista de los responsables. La escena del crimen fue minuciosamente analizada, y las huellas encontradas están siendo comparadas con bases de datos policiales.
“Esperamos con interés los resultados del análisis forense que determinarán si las huellas coinciden o no con registros conocidos”, indicó Beccuau, quien enfatizó que las autoridades mantienen activa una red de cooperación internacional ante la posibilidad de que las piezas sean sacadas de Francia.
Un tesoro irrecuperable si se funde
La fiscal advirtió que los ladrones “no ganarán” los 88 millones de euros estimados si deciden fundir las joyas, al perder su valor histórico y artístico. “Quizás podamos esperar que reflexionen y no destruyan esas joyas sin motivo”, añadió.
El Louvre defendió la calidad de las vitrinas utilizadas para la exhibición de las piezas, tras versiones de prensa que cuestionaban su resistencia. “Los sistemas de protección cumplen con las normas internacionales de conservación y seguridad”, respondió la dirección del museo en un comunicado.
Un golpe que reaviva el debate sobre la seguridad del patrimonio europeo
El robo ha reavivado la discusión sobre la vulnerabilidad de los museos europeos frente a grupos delictivos especializados en arte y antigüedades. En los últimos años, varias instituciones culturales del continente —incluyendo el Museo Británico y el Museo de Dresde— han sido víctimas de robos millonarios, muchos de los cuales siguen sin resolverse.
La Galería de Apolo, donde ocurrió el robo, es uno de los espacios más antiguos y ornamentales del Louvre. Diseñada en el siglo XVII, alberga obras maestras de orfebrería, relojería y joyería de distintas épocas, algunas vinculadas a la monarquía francesa.
Por ahora, las autoridades mantienen bajo reserva las identidades de los cuatro sospechosos “identificados como presentes en el lugar”, mientras continúa la búsqueda internacional de las joyas sustraídas.

