Panamá fue retirada de listas internacionales de alto riesgo y mantuvo su calificación de grado de inversión por parte de agencias calificadoras. Esto refuerza la confianza de los inversionistas y facilita condiciones crediticias más favorables para empresas y ciudadanos.
El reconocimiento destaca avances en materia de transparencia, regulación financiera y estabilidad institucional. Se espera que este impulso se traduzca en mayores inversiones extranjeras y crecimiento sostenido en sectores como infraestructura y logística.

