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El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, viajará este martes 14 de julio a México para una visita oficial que combinará diálogo político y promoción de inversiones. La agenda incluye una reunión de trabajo con la presidenta Claudia Sheinbaum y un encuentro con representantes de 23 empresas mexicanas interesadas en ampliar sus operaciones en Panamá o ingresar por primera vez al mercado local.
Mulino y Sheinbaum se reunirán el miércoles 15 de julio en el Palacio Nacional de Ciudad de México. De acuerdo con la agenda divulgada por la Presidencia panameña, las conversaciones abarcarán intercambio comercial, inversiones, agricultura, seguridad, aduanas y cooperación. El Gobierno de México había confirmado días antes que recibiría al mandatario panameño.
La reunión empresarial será el eje económico de la visita
El componente empresarial puede ser el punto de mayor impacto económico inmediato. Los 23 representantes convocados pertenecen a compañías que evalúan expandirse en Panamá o establecer operaciones en el país. La propuesta panameña se apoya en su conectividad logística, su plataforma de servicios y su capacidad para servir como base hacia otros mercados de América Latina y el Caribe.
La cantidad de participantes revela interés, pero todavía no equivale a compromisos de inversión. Para medir los resultados de la misión será necesario conocer después del encuentro si se identificaron proyectos específicos, cuáles sectores concentraron las conversaciones y si existen montos, calendarios o metas de empleo asociados.
El contacto directo con las empresas también permitirá conocer qué condiciones consideran prioritarias para invertir. Costos logísticos, disponibilidad de talento, permisos, seguridad jurídica, trámites aduaneros y acceso a mercados suelen influir en las decisiones de expansión. La agenda oficial no detalla todavía cuáles compañías asistirán ni los sectores que representan.
Panamá y México ya cuentan con una base comercial
La visita parte de una relación económica establecida. Panamá y México mantienen un Tratado de Libre Comercio firmado el 3 de abril de 2014 y vigente desde el 1 de julio de 2015. El acuerdo regula el acceso de mercancías, los servicios, la inversión, los procedimientos aduaneros, las telecomunicaciones y el comercio electrónico, entre otras áreas, según la documentación del Ministerio de Comercio e Industrias.
Ese marco reduce parte de la incertidumbre para las empresas que operan entre ambos mercados, aunque su aprovechamiento depende de factores prácticos como el cumplimiento de las reglas de origen, la agilidad de las aduanas y la capacidad de las compañías para identificar compradores, proveedores y socios.
Más de una veintena de empresas mexicanas ya mantenían operaciones en Panamá en 2025, con presencia en finanzas, alimentos, tecnología y construcción. Varias estaban acogidas al régimen de Sedes de Empresas Multinacionales, de acuerdo con un reporte del MICI. El encuentro de esta semana buscará ampliar esa base.
Comercio, agro y aduanas estarán sobre la mesa
La inclusión de comercio, agricultura y aduanas en la conversación bilateral apunta a una agenda que va más allá de atraer capital. Para los exportadores, el acceso efectivo a un mercado no depende únicamente de los aranceles: también intervienen los requisitos sanitarios, la documentación de origen, los controles fronterizos y los tiempos de despacho.
En el sector agropecuario, cualquier avance deberá traducirse posteriormente en protocolos o mecanismos concretos para facilitar el intercambio sin reducir los controles sanitarios. La presencia del ministro de Desarrollo Agropecuario, Roberto Linares, junto con el ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, indica que ambos componentes serán tratados de manera conjunta.
La delegación también estará integrada por el canciller Javier Martínez-Acha; el ministro de Asuntos del Canal, José Ramón Icaza; y la secretaria de Asuntos Económicos y Competitividad, Kristelle Getzler. Mulino viajará acompañado por la primera dama, Maricel Cohen de Mulino.
Los gobiernos prevén nuevos acuerdos bilaterales
La agenda contempla la suscripción de acuerdos bilaterales durante la reunión. Sin embargo, la información difundida antes del viaje no especifica el número de instrumentos, sus textos ni las obligaciones que asumiría cada país. Esos detalles serán necesarios para evaluar su alcance económico y operativo.
También se analizará la posible adhesión de Panamá a un acuerdo aeroespacial para América Latina y el Caribe. Por ahora se trata de una posibilidad anunciada y no de una decisión concluida. Su relevancia dependerá del instrumento concreto, de las áreas de cooperación y de los compromisos técnicos o financieros que pueda implicar.
Qué resultados dejaría una visita exitosa
El valor de la visita no se medirá únicamente por las reuniones celebradas. En el frente empresarial, un resultado verificable sería la apertura de procesos de inversión, nuevas operaciones o ampliaciones con plazos definidos. En comercio y agro, el avance podría reflejarse en procedimientos más claros, acceso para nuevos productos o mecanismos que reduzcan demoras.
Los acuerdos que eventualmente se firmen también requerirán seguimiento. La publicación de sus textos, responsables, fechas de implementación e indicadores permitirá distinguir entre una declaración diplomática y una medida con efectos económicos.
La reunión entre Mulino y Sheinbaum llega así con una agenda amplia, pero con un foco empresarial reconocible. Panamá buscará presentar su plataforma logística y de servicios ante compañías mexicanas; México, por su parte, recibirá a un socio con el que ya mantiene un tratado comercial y vínculos empresariales. Los anuncios posteriores al miércoles mostrarán cuánto de ese interés puede convertirse en inversión y comercio adicionales.
