Miles de marinos quedan atrapados en el Golfo Pérsico por la crisis en Oriente Medio

Crisis en el Golfo Pérsico: 20,000 marinos atrapados en una zona de alto riesgo - Panamá y Centroamérica

Ciudad de Panamá, 8 de mayo 2026. La escalada de tensiones en Oriente Medio ha dejado a unos 20.000 tripulantes y cerca de 1.500 buques atrapados en el Golfo Pérsico, en una crisis que amenaza con alterar aún más las cadenas globales de suministro y aumentar la presión sobre la industria marítima internacional.

El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), el panameño Arsenio Domínguez, describió la situación como “extremadamente difícil” para miles de trabajadores del mar que permanecen varados en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.

c, afirmó Domínguez durante la inauguración de la Convención Marítima de las Américas, celebrada en la capital panameña con la participación de navieras y operadores de 40 países.

El funcionario recordó que el transporte marítimo moviliza más del 80 % de los bienes que se consumen globalmente, desde alimentos y combustibles hasta productos manufacturados, por lo que cualquier interrupción en la región tiene repercusiones inmediatas sobre el comercio y los costos internacionales.

La crisis se desarrolla en torno al Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. En las últimas semanas, el aumento de las hostilidades y los riesgos de seguridad han obligado a varias compañías navieras a retrasar operaciones, modificar rutas y elevar costos de seguros.

El sector marítimo ya enfrentaba fuertes presiones desde la pandemia de Covid-19, que expuso la fragilidad de las cadenas logísticas globales y provocó una escasez histórica de contenedores, congestión portuaria y aumentos récord en las tarifas de transporte. Aunque gran parte de esas disrupciones se había estabilizado, los conflictos geopolíticos han devuelto la incertidumbre al comercio internacional.

La industria también continúa lidiando con los efectos de los ataques registrados en los últimos años en el Mar Rojo y zonas cercanas, donde grupos armados han amenazado embarcaciones comerciales vinculadas a rutas energéticas y de carga. Muchas navieras optaron entonces por desviar sus buques alrededor de África, una decisión que incrementó tiempos y costos operativos.

Para Panamá —uno de los principales centros marítimos del mundo y sede de una de las flotas mercantes más grandes— la situación tiene especial relevancia. El país ha reforzado en los últimos años su perfil como actor clave del comercio global, tanto por el Canal de Panamá como por su participación en organismos internacionales vinculados al transporte marítimo.

Domínguez advirtió que, más allá de los impactos económicos, la prioridad inmediata debe centrarse en la seguridad y bienestar de los tripulantes atrapados en la zona. “Detrás de cada buque hay personas, familias y trabajadores que mantienen en movimiento la economía mundial”, señaló.

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