El índice FTSE 100 del Reino Unido alcanzó un nivel récord al superar los 9.000 puntos por primera vez, impulsado por una fuerte confianza inversora en sectores bancarios, de defensa y multinacionales. Al mismo tiempo, el gobierno británico anunció un paquete de reformas financieras que incluye la simplificación de las cuentas de ahorro, revisión del régimen de compensaciones y ajustes regulatorios para fomentar la inversión.
Estas medidas podrían atraer más capital doméstico e internacional en un contexto de tensiones comerciales globales. No obstante, ciertos sectores —como el de infraestructuras y servicios públicos— siguen siendo vulnerables, ya que algunas empresas reportaron pérdidas millonarias y se prevé que su reestructuración se extienda durante más de una década.


