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¿Por qué importa?
¿Por qué importa?
Finca Sophia ofreció la totalidad de su producción en una subasta tras una caída del 95% en su cosecha, según informó su equipo durante el World of Coffee Panamá.
La decisión afecta a los compradores que esperaban adquirir el café de la finca ubicada en Cerro Punta. Ante la falta de detalles sobre ingresos y costos, queda por resolverse si la subasta compensó la pérdida de volumen y cómo evolucionará la próxima cosecha en el campo.
Síntesis generada con IA.
Antes de llevar sus cafés al World of Coffee Panamá, Finca Sophia tuvo que esperar unos ocho años para recoger sus primeros granos. La apuesta había comenzado en 2008 en las tierras altas de Nueva Suiza, cerca de Cerro Punta, donde el frío alarga los tiempos del cultivo y obliga a sostener el trabajo mucho antes de poder vender una cosecha.
Durante una entrevista con Mirada Económica en el World of Coffee, sus representantes contaron cómo esa espera dio paso a premios internacionales, compradores que aguardan por sus cafés y, este año, una decisión difícil: ofrecer toda la producción en una subasta después de una caída del 95% en la cosecha.
La historia que compartieron en la feria muestra las dos caras del café de especialidad: el reconocimiento que puede alcanzar un lote y la incertidumbre agrícola que permanece detrás de cada venta.
Una finca que nació para experimentar
Según la historia publicada por la finca, Sophia se estableció en 2008 sobre un terreno antes dedicado al cultivo de vegetales, cerca de Nueva Suiza y junto al Parque Internacional La Amistad. Su mapa de parcelas muestra áreas de cultivo desde aproximadamente 1.900 hasta más de 2.100 metros de altura.
La empresa identifica entre sus cofundadores a Helen Russell, Brooke McDonnell, Willem Boot y Catherine Cadloni. David Pohl figura como gerente general y socio, mientras Kelly Hartmann está a cargo de la finca, de acuerdo con su equipo oficial.
En la entrevista, sus representantes recordaron que producir a esa altura exigió años de pruebas, recursos y paciencia. Las plantas crecían con lentitud y el fruto tardaba más en madurar. Cuando finalmente pudieron probar el café, encontraron una calidad que los animó a presentarlo a competencias.
El primer lugar en Geisha Lavado del Best of Panama llegó en 2017. La finca volvió a ganar esa categoría en 2020 y obtuvo el segundo puesto en 2024 y 2025, según su registro de reconocimientos. Esa trayectoria ayudó a construir una reputación que hoy acompaña sus ventas.
Una cosecha pequeña frente a muchos compradores
El desafío de 2026 fue muy distinto. Según explicaron sus representantes, la cosecha cayó un 95%. Había clientes esperando café y muy poco volumen para atenderlos, así que decidir a quién entregar cada parte se volvió complicado.
Después de conversar con compradores, optaron por subastar el 100% de la producción. El calendario oficial de la finca sitúa su subasta privada de 2026 el 13 de julio, varios meses antes de la entrevista realizada en Panamá.
Durante la conversación en el World of Coffee, el equipo relató que los 44 lotes recibieron unas 18.000 pujas. La cifra se refiere a ofertas realizadas durante la subasta, no a 18.000 compradores distintos.
La experiencia les permitió encontrar una salida comercial para un año difícil y comprobar el interés que habían construido alrededor de sus cafés. No obstante, el resultado de la subasta no permite determinar por sí solo si se compensó la pérdida de volumen: en la entrevista no se detallaron los ingresos, los costos ni el peso total vendido.
El trabajo detrás de una taza
Kelly Hartmann explicó que el café de altura plantea exigencias que no siempre se perciben cuando se habla de precios elevados. “Cada metro que subimos más, lo hace más complicado”, expresó.
Los años de espera son solo una parte del proceso. También están el cuidado de las plantas, la recolección y las pruebas de procesamiento con las que cada productor busca desarrollar la calidad de su café. Hartmann describió ese aprendizaje como un esfuerzo de distintas fincas panameñas que han experimentado con el Geisha y construido sus propios métodos.
Por eso, el reconocimiento comercial se apoya tanto en las condiciones del lugar como en el conocimiento de quienes trabajan allí. En la entrevista, el equipo destacó el aporte de Hartmann y el respaldo de la comunidad cafetalera para sacar adelante un proyecto que comenzó como una apuesta experimental.
Del mercado asiático al encuentro en Panamá
Según Hartmann, Asia concentra a los principales clientes de Sophia, aunque también venden a compradores de Estados Unidos y Europa. La finca asegura tener una lista de personas que esperan disponibilidad para adquirir su café.
El productor describió a Panamá como una “boutique” a la que llegan compradores en busca de cafés capaces de distinguir la oferta de sus negocios. Es una visión del mercado desde la experiencia de la finca, donde la reputación y la relación con los clientes tienen un peso importante.
Participar en el World of Coffee Panamá les ofrece la posibilidad de contar esa historia directamente: explicar los años que preceden a una cosecha y el trabajo que hay detrás de cada lote. Tras la fuerte caída de producción, sus representantes esperan una próxima cosecha mayor. La feria reúne a los compradores; la continuidad del negocio vuelve a depender de lo que ocurra en el campo.