Ciudad de Panamá.– Una investigación científica sin precedentes en el país identificó una alta diversidad genética del virus respiratorio sincitial (VRS) que circula en Panamá y confirmó la eficacia de herramientas modernas de prevención para reducir hospitalizaciones en recién nacidos y lactantes. El estudio, liderado por el médico panameño Danilo Franco, analizó la evolución del virus durante siete años, entre 2018 y 2024, aportando información clave para la salud pública nacional.
La investigación combinó vigilancia epidemiológica nacional, secuenciación completa del genoma del virus y ensayos de neutralización en laboratorio. Los resultados muestran que en Panamá no circula una sola variante del VRS, sino múltiples linajes que cambian con el tiempo, influenciados por la movilidad humana y el contexto social. En particular, el subgrupo VRS-A presentó 11 linajes distintos, con la cocirculación de entre tres y cinco variantes por temporada, especialmente en áreas urbanas densamente pobladas.
Uno de los hallazgos más relevantes es que todas las cepas analizadas fueron altamente sensibles a anticuerpos monoclonales, incluyendo el precursor del anticuerpo recientemente aprobado nirsevimab. Incluso linajes asociados a mayor gravedad clínica, como B.D.4.1.1, mantuvieron intactos los sitios clave de unión de estos anticuerpos, mostrando una neutralización eficaz y reforzando su potencial preventivo.
El estudio también evidenció que ciertos linajes tienden a aparecer primero en el área metropolitana de Panamá, lo que sugiere que esta región actúa como punto de entrada y dispersión del virus. Este conocimiento permitiría anticipar temporadas más severas, preparar mejor los servicios de salud y evaluar oportunamente la efectividad de nuevas estrategias de prevención.
De acuerdo con los investigadores, los resultados respaldan la introducción de programas de inmunoprofilaxis contra el VRS en Panamá, con especial impacto en recién nacidos, lactantes prematuros y niños con condiciones médicas de riesgo. Además, subrayan la necesidad de mantener una vigilancia genómica continua en un país altamente conectado a nivel internacional, como herramienta clave para reducir la carga de enfermedad grave y salvar vidas.

