El Estrecho de Ormuz continúa funcionando muy por debajo de la normalidad mientras Irán, Estados Unidos y Omán negocian reglas para el paso de buques y, al mismo tiempo, se acusan de controlar una vía que antes de la guerra concentraba cerca de una quinta parte del petróleo comercializado internacionalmente. La combinación de diplomacia, ataques a embarcaciones y rutas selectivas ha sustituido la idea sencilla de un estrecho abierto o cerrado.
Las conversaciones han producido borradores, pero no una solución estable. Funcionarios regionales dijeron a The Associated Press que una propuesta contempla una ruta de entrada coordinada por Irán y otra de salida bajo coordinación omaní. Los términos finales, incluidos eventuales cargos por servicios y la relación con el bloqueo estadounidense a puertos iraníes, siguen en disputa.