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El crédito bancario en Panamá muestra una recuperación desigual. A agosto de 2026, la cartera crediticia local del Sistema Bancario Nacional alcanzó los 66,052.8 millones de dólares, un aumento interanual de 2.08%. Sin embargo, detrás de ese crecimiento moderado se encuentra una diferencia significativa: el financiamiento al sector público avanzó con fuerza, mientras el crédito privado apenas logró expandirse.
Los préstamos al sector público aumentaron 876.8 millones de dólares, o 39.37%, hasta alcanzar los 3,103.5 millones. Ese incremento explicó aproximadamente el 65% del crecimiento total de la cartera local. En contraste, el financiamiento al sector privado subió apenas 471.3 millones, equivalente a 0.75%, hasta los 62,949.3 millones de dólares. Actividad Bancaria Agosto 2026 SBP.
Analistas bancarios consultados consideran que esta divergencia plantea una pregunta central para la economía: hasta qué punto el crecimiento del crédito está llegando a los hogares y las empresas que necesitan financiamiento para consumir, invertir y ampliar sus operaciones.
Los hogares sostienen el crédito, pero las empresas retroceden
El financiamiento a los hogares alcanzó los 35,458 millones de dólares en agosto, con un crecimiento interanual de 2.02%. Este segmento representó alrededor del 53.7% de toda la cartera crediticia local y se convirtió en uno de los principales soportes de la actividad bancaria.

El impulso provino del consumo personal, cuyo saldo aumentó 737 millones de dólares, o 5.01%, hasta los 15,442 millones. Los préstamos para automóviles registraron el mayor crecimiento entre los principales productos de consumo, con un avance de 10.44%, hasta los 2,389 millones. Las tarjetas de crédito aumentaron 6.45%, mientras que los préstamos personales crecieron 3.43%.
Los expertos consultados coincidieron en que la expansión del financiamiento al consumo contrasta con el comportamiento de las hipotecas residenciales. Esta cartera permaneció prácticamente estancada y registró una reducción interanual de aproximadamente 35 millones de dólares, o 0.17%, hasta los 20,016 millones.
La diferencia entre ambos segmentos es relevante: mientras el crédito para gastos personales y bienes de consumo gana terreno, el financiamiento hipotecario no muestra el mismo dinamismo. Para medir la fortaleza de esta tendencia será necesario observar si el crecimiento del consumo se mantiene sin deteriorar la capacidad de pago de los hogares.
En el sector empresarial, el panorama es menos favorable. El crédito corporativo privado se situó en aproximadamente 26,285 millones de dólares, una caída interanual de 0.55%, equivalente a 146.7 millones.
El comercio, principal componente de esta cartera, creció 1.18%, hasta los 14,069.5 millones de dólares. También aumentó el financiamiento a las actividades financieras y de seguros, la agricultura, la pesca y la minería. Sin embargo, esos avances no fueron suficientes para compensar las contracciones de la industria y la construcción.
Ambos sectores registraron una reducción conjunta de aproximadamente 837 millones de dólares. La cartera industrial cayó 12.88%, mientras que el crédito a la construcción disminuyó 7.02%.
Los préstamos nuevos dan una señal de recuperación
La fotografía del saldo crediticio no cuenta toda la historia. Durante enero-agosto de 2026, los nuevos préstamos otorgados por el sistema bancario alcanzaron los 17,855 millones de dólares, frente a 17,216 millones en igual período de 2025. El aumento fue de 639 millones, aproximadamente 4%.
El dato más destacado apareció en agosto. Los nuevos créditos ascendieron a 2,497 millones de dólares, frente a 1,980 millones en el mismo mes del año anterior, un incremento de 26%.
El repunte tuvo una base relativamente amplia: siete de los once sectores considerados registraron mayores desembolsos que en agosto de 2025. En el acumulado del año, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por las empresas financieras, cuyos nuevos créditos aumentaron 51%; la industria, con 23%; y el consumo personal, con 11%.
La industria ofrece una de las señales más reveladoras. Aunque el saldo de sus préstamos continúa muy por debajo del nivel de un año antes, los nuevos créditos industriales aumentaron 23% entre enero y agosto y se dispararon 122% en agosto, en comparación con el mismo mes de 2025.
El contraste sugiere que el flujo de nuevo financiamiento comienza a mejorar, aunque todavía no alcanza para revertir la contracción acumulada de la cartera. Un mes de fuerte crecimiento no garantiza una recuperación sostenida, pero sí introduce una señal que conviene seguir de cerca durante el segundo semestre.
La construcción sigue siendo el principal foco de alerta
Las fuentes consultadas opinaron que, en términos generales, la calidad de la cartera local mostró avances. Los préstamos morosos se situaron en aproximadamente 1,501 millones de dólares, equivalentes al 2.3% de la cartera, una proporción similar a la registrada un año antes.
La cartera vencida, en cambio, disminuyó de 2,147 millones a 2,043 millones de dólares. Su participación en el total del crédito bajó de 3.3% a 3.1%. En conjunto, los saldos morosos y vencidos se redujeron en aproximadamente 94 millones de dólares, pese al crecimiento de la cartera local.

En los hogares también hubo mejoras. La proporción de créditos vencidos bajó de 3.0% a 2.8%, mientras que el saldo vencido disminuyó unos 47 millones de dólares. En las tarjetas de crédito, la morosidad descendió de 3.4% a 3.0%, aunque el saldo de esta modalidad continuó creciendo.
Pero la construcción mantiene una vulnerabilidad significativa: el 11.6% de su cartera se encontraba vencida en agosto. Aunque la morosidad del sector disminuyó de 2.0% a 1.5%, la proporción de préstamos vencidos siguió siendo elevada.
El sector agropecuario también requiere atención. Su cartera vencida se mantuvo en 5.4%, mientras que la morosidad aumentó de 1.7% a 2.0%. En servicios, la cartera vencida subió de 3.0% a 3.2%.
Estos resultados muestran que la mejora agregada no se distribuye de manera uniforme. La banca puede exhibir indicadores generales estables mientras determinadas actividades continúan enfrentando dificultades para cumplir sus obligaciones.
El aumento de los nuevos desembolsos ofrece un motivo para seguir de cerca la evolución del mercado, especialmente por el repunte de la industria. Pero la recuperación solo será más convincente si se traduce en una mejora sostenida de los saldos crediticios, la inversión empresarial y la actividad económica, sin comprometer la capacidad de pago de los hogares.
La prueba para la banca panameña no será cuánto dinero presta en un mes, sino cuánto financiamiento logra convertir en crecimiento productivo sin acumular nuevos riesgos.
