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Ciudad de Panamá, 4 de agosto 2026. A los seis años, Lucas Castillo Degracia comenzó a competir en la Olimpiada Nacional de Robótica de Panamá. Una década después, ese recorrido lo llevó a uno de los destinos académicos más selectivos del mundo: la Universidad de Yale, donde estudiará con una beca completa valorada en aproximadamente 400 mil dólares.
El joven panameño, el único admitido desde Panamá para la promoción 2026-2030, atribuye buena parte de ese logro a la formación recibida en las competencias de robótica. Durante diez años acumuló títulos nacionales en la World Robot Olympiad (WRO) Panamá y, en 2025, alcanzó el primer lugar en el FIRST Global Challenge, una de las competencias internacionales más prestigiosas de robótica.
Su ingreso cobra mayor relevancia por el nivel de exigencia de Yale. Para el período académico 2026-2030, la universidad aceptó a 2,328 estudiantes entre 54,919 aspirantes de más de 75 países, una tasa de admisión del 4.2 %, mientras que en la fase de decisión regular cayó por debajo del 3 %. Cada año, solo uno o pocos estudiantes centroamericanos logran ingresar.

“Aprendí a rendir bajo presión, a tomar decisiones difíciles y a no tenerle miedo al fracaso”, afirma Lucas. “Me tomó diez años llegar a un campeonato mundial, y esa persistencia ha sido determinante en todo lo que he hecho después”.
Su historia coincide con la celebración de la XII Olimpiada Nacional de Robótica WRO Panamá 2026, organizada por FUNDESTEAM y Editorial Aprender STEAM. Durante más de una década, estas competencias han impulsado la formación de miles de estudiantes y docentes, contribuyendo a posicionar a Panamá entre los referentes de la robótica educativa en América Latina y en competencias internacionales.
Para Lucas, la robótica trasciende la programación y la ingeniería. Representa una escuela de liderazgo, resiliencia y trabajo en equipo. Su mensaje para las nuevas generaciones es claro: aprovechar las oportunidades, asumir riesgos y perseverar. Su trayectoria demuestra que la educación científica y tecnológica puede convertirse en un puente hacia las instituciones más prestigiosas del mundo.
