El Banco Nacional de Panamá cerró 2025 con una posición financiera robusta y una estrategia enfocada en el crédito social, según los resultados presentados este martes ante la Comisión de Economía y Finanzas de la Asamblea Nacional.
Eric Calderón, subgerente encargado de la entidad, detalló que los activos totales alcanzaron los 14,482 millones de balboas, consolidando al banco como el principal instrumento financiero del Estado en un contexto de crecientes demandas sociales y económicas.
El crecimiento estuvo acompañado por una expansión en la cartera de préstamos, que ascendió a 6,555.6 millones de balboas. De ese total, aproximadamente el 75% fue dirigido a sectores considerados estratégicos, como comunidades vulnerables, el agro y las pequeñas y medianas empresas, en línea con el mandato público de la institución.
El capital del banco se ubicó en 1,516.4 millones de balboas, frente a pasivos por 12,965.6 millones de balboas, una estructura que, según Calderón, refleja estabilidad y capacidad de respuesta ante eventuales presiones del entorno económico.
Más allá del volumen, los indicadores operativos sugieren una gestión disciplinada. El índice de liquidez se situó en 78.7%, mientras que la morosidad se mantuvo en 2.3%, niveles que apuntan a una cartera relativamente saludable.
En términos de rentabilidad, el retorno sobre patrimonio (ROE) alcanzó 16.4%, y el retorno sobre activos (ROA) se ubicó en 1.7%, cifras que evidencian un desempeño sólido dentro del sistema bancario local. A su vez, el índice de eficiencia operativa fue de 47%, señal de un control de costos que ha permitido maximizar el uso de los recursos.
Los resultados reflejan una institución que busca equilibrar objetivos financieros con su rol de desarrollo. En un entorno donde el acceso al crédito sigue siendo un desafío para amplios sectores, el banco estatal apuesta por mantener la rentabilidad sin abandonar su enfoque social.