El comercio internacional creció entre 1,5 % y 2 % en el primer semestre del año, impulsado principalmente por el aumento de precios. Sin embargo, el volumen físico del comercio solo avanzó un 1 %, lo que sugiere una posible pérdida de dinamismo.
Además, la concentración del mercado digital y las tensiones comerciales siguen siendo amenazas latentes. Se plantean reformas regulatorias para fomentar la competencia y evitar una fragmentación económica que podría afectar la estabilidad global.


