Chiquita Panamá anunció el despido de la totalidad de sus trabajadores en el país, tras la salida de su personal administrativo. La empresa ya había despedido a aproximadamente 5,000 de sus 6,500 empleados en mayo debido a una huelga en sus fincas bananeras, argumentando un “abandono injustificado de labores” desde finales de abril.
La huelga se enmarca en un contexto de protestas nacionales contra reformas del sistema de seguridad social, que muchos panameños consideran perjudiciales para sus pensiones. El presidente José Raúl Mulino calificó la huelga de ilegal e ilegítima.
Chiquita Panamá no ha ofrecido comentarios oficiales sobre los despidos recientes. La situación ha generado preocupación en la provincia de Bocas del Toro, donde la empresa es una de las principales fuentes de empleo.

