Diputados presentan proyecto para obligar a cadenas de comida rápida a incluir agua gratis en el menú, en medio de denuncias por desabastecimiento y mala calidad del agua potable en provincias como Herrera y Los Santos.
El agua que sobra y el agua que falta
Imagínese pedir una hamburguesa y que el restaurante le ofrezca una botella de agua “gratis”. Suena a beneficio para el bolsillo, ¿verdad? Pero, ¿y si ese “regalo” termina encareciendo su combo? ¿Y si, al mismo tiempo, en provincias como Herrera y Los Santos, la gente no puede abrir el grifo porque el agua que sale no es potable?
Esta es la paradoja que se vive en Panamá. Mientras una parte de la Asamblea Nacional impulsa proyectos de ley que los propios analistas califican como “inverosímiles”, regiones enteras del país enfrentan una crisis silenciosa pero devastadora: la falta de acceso a agua potable de calidad.
El proyecto de ley que nadie pidió: agua “gratis” en la comida rápida
En la Asamblea Nacional cursa un proyecto de ley que busca obligar a las cadenas de comida rápida a incluir agua de forma gratuita en sus menús. La propuesta, que nace con la supuesta intención de promover la hidratación y la salud, ha encendido las alarmas entre abogados, empresarios y consumidores.
“Nada es gratis en la vida”: el costo oculto de una ley bienintencionada
Una abogada corporativa, advierte sobre las consecuencias económicas de esta medida: “Cualquier empresario que se le suben los costos, ese aumento repercute en el costo final hacia el cliente. Esa agua no la van a dar del grifo, son botellas embotelladas que tienen un costo. Al final, el ‘agua gratis’ la pagará el consumidor en el precio del combo”.
La lógica es simple pero contundente: los restaurantes de comida rápida operan con márgenes ajustados. Si se les impone un costo adicional no presupuestado (la compra de agua embotellada para regalar), este se trasladará directamente al precio de los productos. En un país donde, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), la mayoría de los panameños que comen fuera de casa optan por la comida rápida por su bajo costo, esta ley podría tener un efecto inflacionario en la canasta básica de alimentación.
La crisis del agua que la Asamblea ignora
Mientras los diputados discuten sobre el agua en los restaurantes, en las provincias de Azuero la población enfrenta una realidad muy distinta. La crisis hídrica en regiones como Chitré y Los Santos ha escalado a niveles críticos.
Azuero: cuando el agua del grifo es una amenaza
De acuerdo con reportes de medios locales y denuncias ciudadanas recogidas en las últimas semanas, las plantas potabilizadoras en la región de Azuero han operado con deficiencias. El resultado: el agua que llega a los hogares no es apta para el consumo humano.
“Hemos tenido que comprar agua de Panamá y llevar para allá porque está encarecida o desabastecida”, relata un ciudadano que viaja frecuentemente a la región. La situación es tal que algunos comparan la experiencia con la de México, donde el agua del grifo no se puede tomar, ni siquiera para cepillarse los dientes.
El problema no es nuevo. Según investigaciones de medios como La Prensa y TVN Noticias, el IDAAN (Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales) ha enfrentado cuestionamientos por la gestión de las plantas potabilizadoras y la falta de mantenimiento. Recientemente, la salida de altos funcionarios de la institución ha generado aún más incertidumbre sobre el rumbo de la entidad.
La salud dental, la otra víctima de la crisis del agua
El acceso a agua potable no es solo un tema de sed. Es un asunto de salud pública. La falta de flúor en el agua y el consumo de agua de mala calidad tienen consecuencias directas en la salud dental de los panameños.
Del flúor en las escuelas a las caries generalizadas
Quienes crecieron en las décadas de los 80 y 90 recuerdan una política pública ejemplar: odontólogos que visitaban las escuelas públicas mensualmente para aplicar flúor a los estudiantes. Esa política, que prevenía enfermedades bucales y garantizaba dentaduras sanas, se ha ido perdiendo con el tiempo.
“Hoy ves en las tiendas pastas de dientes de 8 y 12 dólares porque a la gente se le están cayendo los dientes”, denuncia un tertuliano en el programa radial. La Asociación Nacional de Odontólogos de Panamá ha advertido en múltiples ocasiones sobre el aumento de enfermedades dentales crónicas en la población, vinculadas directamente a la falta de prevención y a la mala calidad del agua.
El agua potable de Panamá, que en el pasado fue orgullo nacional por su contenido de flúor y su potabilidad, ha visto deteriorada su calidad en diversas regiones, afectando directamente la salud de los más vulnerables.
La Asamblea: ¿Legislar por cantidad o por calidad?
El proyecto de ley del “agua gratis” no es un caso aislado. Forma parte de una tendencia en el Legislativo que privilegia la cantidad de proyectos presentados sobre la calidad y el impacto real de las leyes.
El “check” legislativo: presentar por presentar
Analistas y abogados coinciden en que muchos diputados utilizan la presentación de proyectos de ley como una métrica de productividad, sin importar si estos son viables, si resuelven problemas reales o si se aprueban. “Por marcar el check de que han presentado proyectos, meten ideas como esta”, critica la licenciada Cajal.
El contraste es evidente con figuras como José Luis Fábrega, quien con un solo proyecto de ley (el de los reguladores de gas) logró un beneficio tangible para millones de panameños. O con el diputado Pérez Barboni, quien reconoció públicamente que, de 33 proyectos presentados por su bancada, solo tres han sido aprobados, evidenciando una baja tasa de efectividad legislativa.
¿Agua para quién?
El proyecto de ley que busca “agua gratis” en la comida rápida es el síntoma perfecto de un mal mayor: una clase política que legisla sobre problemas inexistentes o que soluciona con parches lo que requiere cirugía mayor.
Mientras los diputados discuten si una botella de agua debe acompañar a la hamburguesa, en Azuero la gente no tiene agua potable en su casa. Mientras se diseñan leyes para “promover la salud”, se desmantelan las políticas públicas que durante décadas garantizaron dientes sanos a los niños de escuelas públicas.
La pregunta que queda en el aire, como un eco en la tertulia radial, es:
¿No sería más útil que la Asamblea Nacional investigue qué está pasando en el IDAAN, por qué las potabilizadoras no funcionan y por qué los panameños del interior tienen que comprar agua de la ciudad para sobrevivir, en lugar de obligar a las cadenas de comida a regalar lo que en muchas casas ya no tienen?