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La Asociación de Navieros de Japón planteó ampliar la cooperación técnica y laboral con Panamá durante una reunión celebrada este lunes 13 de julio con el presidente José Raúl Mulino en el Palacio de las Garzas. La conversación se concentró en el registro panameño de buques, la formación de marinos, el tránsito de embarcaciones japonesas y los proyectos que podrían modificar la plataforma logística del país durante los próximos años.
La delegación estuvo encabezada por Hitoshi Nagasawa, presidente de la organización naviera japonesa, acompañado por Yasuhiro Shinohara, Kumiko Iwasa, Keiichi Tada y Daijiro Mizushima. Fue el segundo encuentro entre Mulino y la directiva del gremio desde la visita oficial del mandatario a Tokio en septiembre de 2025.
Cooperación técnica con un objetivo laboral
Uno de los asuntos centrales fue la posibilidad de acercar a las grandes navieras japonesas con la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP). El objetivo expresado por el Gobierno panameño es que más marinos del país puedan acceder a puestos de trabajo en embarcaciones operadas por compañías de Japón.
La propuesta todavía requiere mecanismos concretos. La reunión no dejó anuncios sobre convenios de contratación, número de plazas, calendarios de formación ni requisitos para incorporarse a esas flotas. Para que el acercamiento tenga un efecto laboral medible será necesario definir programas de capacitación, certificaciones reconocidas por los empleadores y procesos de selección vinculados con vacantes reales.
No sería la primera interacción entre el gremio y la universidad. Representantes de la asociación japonesa visitaron la UMIP en 2022 para conocer sus instalaciones de formación, tecnologías aplicadas y simuladores. Ese antecedente ofrece una base institucional, aunque el nuevo planteamiento apunta a llevar la relación hacia oportunidades profesionales verificables.
El registro de buques mantiene el vínculo principal
La relación marítima entre Panamá y Japón no depende únicamente de los tránsitos por el Canal. El registro panameño de naves también ocupa un lugar importante para los armadores japoneses, que utilizan la bandera del país para operar parte de su flota internacional.
Durante la reunión celebrada en Tokio en septiembre de 2025, Panamá presentó su estrategia de modernización del registro, con énfasis en seguridad y digitalización de trámites. En ese momento, la Autoridad Marítima de Panamá informó que siete de cada diez armadores japoneses usaban la bandera panameña y que el 41% del tonelaje de Japón estaba registrado en Panamá.
Esos datos ayudan a explicar por qué la modernización del sistema interesa a ambas partes. Para las navieras, la calidad del registro incide en trámites, inspecciones, cumplimiento de normas y operación internacional. Para Panamá, conservar clientes relevantes depende de que el servicio sea competitivo y mantenga estándares técnicos aceptados en los principales puertos.
Más de mil buques japoneses transitaron en 2025
Nagasawa indicó durante el encuentro que 1,072 buques japoneses transitaron por el Canal de Panamá en 2025 y que una parte de ellos transportó gas. La cifra fue presentada por el dirigente naviero para explicar el peso de la ruta en la seguridad económica de Japón.
El dato describe una relación que combina transporte, energía y acceso a mercados. También muestra por qué la previsibilidad de la vía resulta relevante para empresas que organizan rutas y contratos con meses de anticipación. Sin embargo, la información divulgada no desglosa los tránsitos por tipo de buque, volumen de carga o participación dentro del total de movimientos de las compañías japonesas.
La delegación expresó interés en mantener una operación eficiente de la ruta. Ese interés empresarial no implica por sí mismo financiamiento o participación en los proyectos panameños, pero sí identifica a las navieras japonesas como usuarios que seguirán de cerca las decisiones sobre capacidad, agua e infraestructura.
Nuevos puertos, gasoducto y reservorio de Río Indio
Mulino presentó a los visitantes el portafolio de proyectos que prepara la Autoridad del Canal de Panamá, entre ellos nuevos puertos, un gasoducto y el reservorio multipropósito de Río Indio. Según lo expuesto en la reunión, las primeras licitaciones podrían comenzar en 2027.
El gasoducto y las terminales portuarias forman parte de la estrategia de diversificación de negocios de la vía. Río Indio, por otro lado, busca producir agua para consumo humano y sostener los tránsitos. El presupuesto aprobado para el Canal en el año fiscal 2026 ya identificaba estas iniciativas entre sus prioridades de inversión.
Nagasawa señaló que el gasoducto y Río Indio son relevantes para el gremio que representa. La siguiente etapa será observar si ese interés se transforma en participación empresarial, cooperación técnica o únicamente seguimiento como usuarios de la ruta. Los modelos de contratación, estudios, costos y condiciones de las licitaciones serán determinantes.
El diálogo con Japón se amplía al sector privado
La reunión con los navieros ocurrió una semana después de que Mulino recibiera a representantes de Keidanren, la principal federación empresarial de Japón. En ese encuentro anterior se discutieron oportunidades de inversión y cooperación entre compañías de ambos países, de acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores.
La secuencia de reuniones sugiere una agenda más amplia con el sector privado japonés, pero sus resultados deberán evaluarse mediante anuncios concretos. Por ahora no se informaron contratos, montos de inversión ni acuerdos firmados con la Asociación de Navieros de Japón.
Junto a Mulino participaron el canciller Javier Martínez-Acha; el ministro de Asuntos del Canal, José Ramón Icaza; el embajador de Panamá en Japón, Walter Cohen; el administrador de la AMP, Luis Roquebert; y el director general de Marina Mercante, Ramón Franco.
Qué deberá ocurrir después de la reunión
El primer indicador será la creación de un programa formal entre las navieras y la UMIP que establezca formación, certificación y acceso a empleos. El segundo será el avance de la modernización del registro de buques, con mejoras verificables en tiempos de atención, seguridad y cumplimiento.
En infraestructura, la atención se trasladará a las licitaciones previstas, sus condiciones y la eventual participación de empresas japonesas. Hasta entonces, el encuentro representa una señal de interés y continuidad diplomática, no un acuerdo comercial cerrado.
La relación marítima entre ambos países ya tiene escala en abanderamiento y tránsito de buques. El reto consiste en convertir esa base existente en cooperación técnica, empleos y proyectos con resultados públicos y medibles para Panamá.
