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Ciudad de Panamá, 3 de julio 2026. Las mordeduras de serpiente continúan representando una amenaza silenciosa para la salud pública en Panamá. Entre 2019 y 2025, el país registró más de 10 mil casos, concentrados principalmente en las provincias de Chiriquí y Veraguas, una realidad que llevó a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) a desplegar una misión técnica para fortalecer la capacidad nacional de respuesta.
La iniciativa, coordinada por el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA/SPV) junto con el Ministerio de Salud (MINSA), la Universidad de Panamá y el Instituto Conmemorativo Gorgas, tuvo como objetivo revisar el programa nacional para la atención de accidentes causados por animales venenosos y actualizar los conocimientos de los profesionales responsables del diagnóstico y tratamiento de estos pacientes.
Durante dos jornadas de trabajo, especialistas nacionales e internacionales evaluaron el comportamiento epidemiológico de las mordeduras de serpiente y las picaduras de escorpión, analizaron los sistemas de vigilancia existentes y revisaron las normas que regulan la atención de estos casos.
Uno de los principales temas abordados fue la disponibilidad de antivenenos, considerados el recurso más importante para evitar complicaciones y salvar vidas. Los equipos técnicos examinaron las reservas estratégicas del país, los mecanismos de distribución, la planificación de la demanda y las posibilidades de fortalecer el abastecimiento mediante el Fondo Estratégico de la OPS.
La misión también permitió definir una hoja de ruta para el período 2026-2027, orientada a mejorar la vigilancia epidemiológica, actualizar los protocolos de atención y fortalecer la respuesta institucional frente a este tipo de emergencias.
Como parte del programa, médicos y profesionales de la salud participaron en una jornada de capacitación sobre el manejo clínico de los envenenamientos por serpientes y otros animales venenosos. La actividad contó con la participación de especialistas internacionales, entre ellos José María Gutiérrez, del Instituto Clodomiro Picado de Costa Rica, y Tomás Orduna, del Hospital F. J. Muñiz de Argentina, quienes compartieron los avances más recientes en diagnóstico, tratamiento y uso racional de antivenenos.
Además de revisar casos clínicos, los participantes intercambiaron experiencias sobre los desafíos que enfrentan los servicios de salud, especialmente en comunidades rurales donde el acceso oportuno a la atención médica puede marcar la diferencia entre la recuperación y la muerte.
Los accidentes ocasionados por serpientes y otros animales venenosos siguen afectando de manera desproporcionada a poblaciones rurales de América Latina, donde las largas distancias hasta los centros de salud y la limitada disponibilidad de antivenenos incrementan el riesgo de complicaciones graves.
La OPS considera que fortalecer la vigilancia, garantizar el suministro oportuno de antivenenos y capacitar de manera continua al personal sanitario son medidas esenciales para reducir la mortalidad y las secuelas asociadas a estos accidentes. La meta regional es disminuir en un 50% la tasa de letalidad por envenenamientos causados por animales venenosos antes de 2030.
Como resultado de la misión en Panamá, las instituciones acordaron actualizar protocolos técnicos, optimizar los sistemas de información y mejorar la planificación del abastecimiento de antivenenos, acciones que buscan consolidar una respuesta más rápida y eficaz para proteger a las comunidades con mayor riesgo de exposición.
