Ciudad de Panamá, 25 de mayo 2026. Mientras la sequía comienza a golpear cultivos y pastizales en distintas regiones del país, el Gobierno panameño acelera negociaciones con productores e industriales para evitar un escenario sensible: el desabastecimiento de arroz, uno de los alimentos básicos de la dieta nacional.
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), encabezado por Roberto Linares, inició una serie de reuniones con los principales sectores productivos para contener los efectos del fenómeno climático de El Niño, cuya intensidad preocupa tanto al sector agrícola como al ganadero.
La señal más clara de la urgencia llegará este martes, cuando la Cadena Agroalimentaria de Arroz reúna a productores, industriales y representantes del Gobierno en busca de un acuerdo sobre el volumen de arroz que Panamá deberá importar en los próximos meses.
“Tendremos que asegurar el consumo”, afirmó Linares, al reconocer que la caída en la producción local obliga a discutir medidas extraordinarias para sostener el abastecimiento nacional. “No podemos permitir que la población se quede sin consumir arroz”, añadió.
La presión no se limita al sector arrocero. En la región de Azuero, una de las más afectadas por la sequía, los ganaderos ya reportan impactos sobre pastos, reservas de agua y productividad del hato. El MIDA confirmó nuevas reuniones de seguimiento con productores pecuarios para esta semana.
Frente al deterioro de las condiciones climáticas, el presidente José Raúl Mulino anunció la creación de mesas técnicas interinstitucionales que integrarán a entidades estatales, gremios y especialistas agropecuarios para coordinar respuestas frente a la crisis.
El Gobierno sostiene que la estrategia no parte de cero. Entre 2025 y lo que va de 2026 se han desarrollado 40 mesas técnicas agroclimáticas en distintas provincias del país, enfocadas en generar boletines regionales con recomendaciones científicas para orientar las siembras y reducir riesgos ante la variabilidad climática.
La amenaza de El Niño vuelve así a poner a prueba uno de los sectores más vulnerables de Panamá: el agro, donde cada semana sin lluvias aumenta la presión sobre alimentos, precios y seguridad alimentaria.