Ciudad de Panamá, abril de 2026. La economía mundial enfrenta un nuevo episodio de incertidumbre tras el estallido del conflicto en Oriente Medio, que ya comienza a impactar el crecimiento, la inflación y las condiciones financieras globales, según el más reciente informe Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional.
El organismo prevé que el crecimiento global se desacelere a 3.1% en 2026 y 3.2% en 2027, por debajo de los niveles observados en años recientes y del promedio histórico de largo plazo, en un contexto donde los riesgos geopolíticos vuelven a dominar el escenario económico.
El conflicto reconfigura el escenario económico
El informe señala que la guerra, iniciada a finales de febrero de 2026, ha alterado de manera significativa el equilibrio que venía sosteniendo la recuperación global. Factores positivos como la inversión tecnológica, condiciones financieras relativamente flexibles y políticas de estímulo han sido contrarrestados por el impacto del conflicto.
El principal canal de transmisión ha sido el aumento en la volatilidad de los mercados de materias primas, particularmente la energía, lo que a su vez presiona las expectativas de inflación y endurece las condiciones financieras a nivel global.
Inflación vuelve a presionar
El FMI proyecta que la inflación global alcance 4.4% en 2026, antes de moderarse a 3.7% en 2027, revisiones al alza frente a estimaciones previas.
Este repunte refleja el impacto de los shocks de oferta derivados del conflicto, especialmente en energía, y plantea nuevos desafíos para los bancos centrales, que deberán equilibrar el control de precios con la estabilidad del crecimiento.
Economías emergentes, las más vulnerables
Aunque el ajuste global parece moderado en términos agregados, el informe advierte que el impacto será desigual. Las economías emergentes y en desarrollo, particularmente aquellas importadoras de materias primas, enfrentarán una desaceleración más pronunciada.
El crecimiento de este grupo se ha revisado a la baja en 0.3 puntos porcentuales para 2026, reflejando su mayor exposición a shocks externos y limitaciones estructurales.
Escenarios de riesgo más severos
El FMI advierte que, en un escenario adverso donde los precios de la energía aumenten de forma más persistente, el crecimiento global podría caer a 2.5% en 2026, mientras que la inflación escalaría hasta 5.4%.
En un escenario más extremo —con daños significativos a la infraestructura energética— el crecimiento podría reducirse a apenas 2%, acompañado de una inflación superior al 6%, lo que configuraría un entorno de alta presión macroeconómica.
Riesgos geopolíticos y comerciales
Más allá del conflicto actual, el informe advierte sobre una posible intensificación de tensiones geopolíticas y comerciales, que podrían derivar en disrupciones más amplias en las cadenas de suministro.
Elementos como la competencia por recursos estratégicos, incluyendo tierras raras, y posibles revisiones en expectativas de inversión —especialmente en sectores como inteligencia artificial— podrían amplificar la volatilidad en los mercados financieros.
Presión fiscal y financiera
El aumento del gasto en defensa en varios países, como respuesta al entorno geopolítico, podría generar un impulso económico a corto plazo, pero también elevar presiones inflacionarias y fiscales.
El FMI advierte que niveles elevados de deuda pública y déficits fiscales limitan el margen de maniobra de los gobiernos, especialmente en economías que ya enfrentan restricciones presupuestarias.
Recomendaciones de política económica
Ante este escenario, el organismo recomienda un enfoque integral que combine políticas nacionales e internacionales. Entre las prioridades destacan:
- Preservar la estabilidad de precios y financiera
- Mantener la sostenibilidad fiscal
- Reforzar la credibilidad de los bancos centrales
- Implementar reformas estructurales
- Evitar medidas comerciales restrictivas que afecten el crecimiento
Asimismo, se enfatiza la necesidad de coordinación internacional para reducir tensiones y fortalecer la integración económica global.
Un entorno global más frágil
El informe subraya que los riesgos a la baja predominan, en un contexto donde la incertidumbre geopolítica, la inflación persistente y las tensiones comerciales podrían interactuar de forma negativa.
Al mismo tiempo, factores positivos como la inversión en inteligencia artificial y posibles reformas estructurales podrían ofrecer soporte al crecimiento si se materializan de manera sostenida.
Implicaciones para Panamá y la región
Para economías como Panamá, altamente integradas al comercio global y dependientes de flujos logísticos, este entorno implica mayores desafíos.
La volatilidad en precios de energía, condiciones financieras más estrictas y menor dinamismo global podrían impactar sectores clave como logística, comercio y servicios.
En este contexto, la resiliencia macroeconómica y la capacidad de adaptación serán determinantes para mitigar los efectos de un escenario internacional cada vez más complejo.