Ciudad de Panamá, 13 de abril de 2026. El negocio de los juegos de azar en Panamá continúa expandiéndose a un ritmo sostenido, impulsado por la digitalización y el dominio persistente de las máquinas tragamonedas, en un mercado que supera ya el medio millar de millones de dólares en apenas dos meses.
Entre enero y febrero de 2026, las apuestas brutas en juegos de suerte y azar alcanzaron 501.9 millones de dólares, un aumento de 15.6% frente a los 434.4 millones registrados en el mismo periodo del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC). El crecimiento confirma una tendencia al alza que se ha consolidado en los últimos años, incluso en medio de un entorno económico desigual.
El dinamismo del sector está marcado por dos fuerzas principales: la expansión de las máquinas tragamonedas y el rápido avance de las plataformas digitales. Las primeras continúan siendo el núcleo del negocio, acumulando 359.2 millones de dólares en apuestas durante el primer bimestre, más del 70% del total del mercado. Aunque su crecimiento —de 7.5% interanual— es moderado en comparación con otros segmentos, su escala las mantiene como el eje dominante de la industria.
En contraste, las apuestas por Internet muestran un crecimiento acelerado. Con 107.4 millones de dólares en el periodo analizado, este segmento registró un aumento de 57.7%, el más alto entre todas las categorías. La cifra refleja no solo la adopción de canales digitales, sino también un cambio estructural en los hábitos de consumo, donde la inmediatez y accesibilidad redefinen la experiencia del juego.
A nivel mensual, el mercado mostró una leve desaceleración. Enero concentró 259.3 millones de dólares en apuestas, mientras que febrero registró 242.6 millones, una caída de 16.7 millones. Pese a esta variación, el volumen general se mantiene por encima de los niveles observados en 2025, lo que sugiere un inicio de año robusto.
Otros segmentos del mercado mantienen una participación más acotada. Las mesas de juego —como blackjack y ruleta— generaron 26.5 millones de dólares, mientras que las salas de apuestas deportivas aportaron 2.8 millones. Los bingos y juegos instantáneos, por su parte, continúan siendo marginales dentro de una industria cada vez más concentrada.
El crecimiento del juego contrasta con la relativa estabilidad de la lotería tradicional, cuyo modelo —basado en la venta de billetes y sorteos periódicos— presenta menor volatilidad frente a las apuestas continuas de casinos y plataformas digitales. Entre enero y febrero, las ventas de lotería se mantuvieron prácticamente sin variaciones, con 64.0 millones en enero y 63.6 millones en febrero.
En conjunto, la actividad vinculada al azar —incluyendo lotería y apuestas— alcanzó 629.6 millones de dólares en el primer bimestre de 2026, un incremento de 60 millones respecto al mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, detrás del crecimiento económico emerge una dimensión más compleja. Especialistas y organizaciones que atienden adicciones advierten sobre un aumento en los casos de ludopatía, asociado a la mayor disponibilidad de juegos, su digitalización y la facilidad de acceso, especialmente en zonas urbanas.
El mapa operativo del sector refleja su amplitud: 22 casinos completos, 31 salas de tragamonedas, 45 locales de apuestas deportivas, 3 salas de bingo y un hipódromo conforman la estructura formal de una industria en expansión.
A medida que el juego se consolida como una actividad económica relevante, el desafío para las autoridades será equilibrar su aporte al crecimiento con la necesidad de mitigar sus costos sociales, en un mercado donde la línea entre entretenimiento y riesgo es cada vez más difusa.