Ciudad de Panamá, enero de 2026.– Las empresas a nivel global enfrentan un escenario de riesgos crecientes marcado por tensiones geopolíticas, desafíos tecnológicos y presiones sociales que continuarán redefiniendo el entorno económico durante los próximos meses. Así lo advierten altos ejecutivos de Marsh y Zurich Insurance Group, tras la publicación del Informe de Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial, del cual ambas compañías son socias estratégicas.
El informe identifica como principales riesgos inmediatos para 2026 la confrontación geoeconómica, los conflictos armados entre Estados, los eventos climáticos extremos, la polarización social y la propagación de información falsa. De acuerdo con los expertos, estas amenazas reflejan un mundo cada vez más fragmentado, donde las divisiones sociales y económicas incrementan la probabilidad de inestabilidad y conflictos con impacto directo en los mercados y las cadenas de valor.
A largo plazo, el estudio advierte sobre la entrada en una nueva era de competencia global. Según los resultados, 32 de los 33 riesgos analizados —con excepción de la confrontación geoeconómica— aumentarán su gravedad en la próxima década. El 57% de los líderes empresariales encuestados prevé un panorama turbulento, dominado principalmente por riesgos ambientales y tecnológicos, que presionarán la resiliencia de empresas y gobiernos.
Los avances en inteligencia artificial y computación cuántica figuran entre los factores con mayor potencial de disrupción, al impactar el empleo, la infraestructura crítica y el equilibrio geopolítico. A esto se suma la vulnerabilidad de sistemas estratégicos, como redes eléctricas, cables submarinos y satélites, que requerirán inversiones significativas para evitar interrupciones con efectos sistémicos sobre la economía global.
En este contexto, Marsh y Zurich coinciden en que la cooperación entre sector público y privado será clave para mitigar riesgos y fortalecer la resiliencia. La falta de acción coordinada, advierten, podría profundizar brechas económicas y sociales, mientras que una respuesta conjunta permitiría a las empresas adaptarse a un entorno competitivo cada vez más complejo e incierto.

