La industria bananera en Bocas del Toro atraviesa una situación crítica que ha afectado tanto la producción como el empleo en la región. Entre enero y mayo de 2025, el valor FOB de las exportaciones de banano en Panamá totalizó $52 millones, una disminución de $253,000 respecto al mismo período de 2024, según datos de la Contraloría General de la República. Este retroceso coloca las exportaciones en niveles similares a los de 2021, evidenciando el impacto de la crisis en la competitividad del sector.
La huelga iniciada el 28 de abril de 2025 por el Sindicato de Trabajadores de la Industria del Banano Agropecuario y Empresas Afines (Sitraibana) llevó al cierre temporal de operaciones de Chiquita en la provincia. La paralización afectó directamente a más de 6,500 trabajadores y generó pérdidas estimadas en $75 millones por la imposibilidad de exportar unas 450 mil cajas de fruta. Según la empresa, la huelga causó “daños irreversibles” a la producción bananera debido al “abandono total” de las plantaciones.
La industria también enfrenta desafíos agrícolas. La sigatoka negra, enfermedad que afecta la productividad de los cultivos, ha aumentado los costos de mantenimiento y riesgos sanitarios, sobre todo para pequeños productores sin recursos para fumigaciones aéreas. No obstante, la principal preocupación radica en la interrupción de las operaciones y la falta de inversión en el mantenimiento de las fincas, lo que ha exacerbado la situación.
El productor independiente Luis Nuques, quien arrienda tierras a Chiquita, afirmó que la administración brasileña de la empresa no logró mantener acuerdos laborales sostenibles, lo que derivó en conflictos y aumento de los costos operativos. “La empresa aprovechó la huelga para cerrar operaciones y liquidar a miles de trabajadores. Es un golpe duro para toda la provincia”, señaló.
El impacto económico se extiende a toda la cadena de proveedores, transportistas y pequeños comerciantes locales que dependen de la actividad bananera. La paralización de fincas y plantas de empaque ha generado efectos indirectos que afectan la economía regional, incluyendo menor circulación de capital y reducción de ingresos fiscales provenientes del sector.
El gobierno panameño ha iniciado negociaciones con Chiquita para reactivar las operaciones en la provincia. El presidente José Raúl Mulino manifestó que, durante su próxima visita a Brasil, se buscará un acuerdo que permita restablecer la producción, proteger empleos y garantizar la competitividad de la industria. La situación subraya la vulnerabilidad de economías regionales que dependen de sectores específicos y la necesidad de medidas estratégicas para mantener estabilidad laboral y productiva.

