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Panamá ha asumido un rol relevante en la definición de las normativas internacionales que regulan el comercio de productos alimentarios.
Durante la 49.ª sesión de la Comisión del Codex Alimentarius, celebrada en Ginebra, Suiza, el país se posicionó como colíder de una iniciativa estratégica junto con la Unión Europea, enfocada en establecer principios para el análisis de riesgos de nuevas fuentes de alimentos y sistemas de producción, según informó el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI).
Esta participación busca estandarizar criterios técnicos que permitan a los países miembros del organismo, que agrupa a más de 188 naciones, evaluar la seguridad y calidad de alimentos bajo estándares científicos reconocidos globalmente. La iniciativa es fundamental para facilitar el acceso de productos regionales a mercados altamente regulados, como el europeo, donde el cumplimiento de normas estrictas es un requisito indispensable para la comercialización.
La delegación panameña estuvo encabezada por el embajador Juan Castillero, representante permanente de Panamá ante la ONU y otros organismos internacionales en Ginebra, junto al ingeniero Joseph Gallardo, delegado principal y punto de contacto del Codex en la Dirección General de Normas y Tecnología Industrial del MICI.
Su labor se centra en garantizar que los procesos de evaluación cuenten con el respaldo científico necesario para generar confianza entre empresas y consumidores internacionales.

El impacto de este trabajo técnico trasciende la normativa global, ya que ofrece una oportunidad para que productos de consumo habitual en Panamá y Latinoamérica obtengan referencias técnicas que faciliten su exportación. Como ejemplo, se mencionó que alimentos tradicionales como el tamal y los huevos de leche podrían beneficiarse de estos marcos regulatorios, permitiendo que su reconocimiento técnico respalde su eventual entrada en mercados extranjeros.
Además de esta iniciativa, Panamá mantiene una participación activa en otros espacios técnicos del Codex, donde aporta experiencia en temas críticos como la gestión de contaminantes, nutrición, etiquetado, y los procedimientos de importación y exportación de alimentos. Esta labor contribuye al desarrollo de normas internacionales basadas en evidencia científica, lo cual es valorado como un mecanismo para modernizar los reglamentos técnicos nacionales.
La modernización de estas normativas locales, alineadas con los consensos alcanzados en el Codex, permitiría a la oferta alimentaria panameña ganar competitividad en el ámbito internacional. Según las autoridades, este esfuerzo se enmarca en la visión gubernamental de ampliar las oportunidades comerciales para los productores nacionales, buscando integrar al país de manera más eficiente en las cadenas de valor globales.
El proceso de estandarización es visto como un paso necesario para superar las barreras no arancelarias que a menudo enfrentan los productos de la región. Al participar en la creación de estos estándares, Panamá no solo busca proteger la seguridad alimentaria, sino también reducir la incertidumbre técnica que suele limitar el flujo comercial hacia destinos con exigencias normativas elevadas.
La colaboración con la Unión Europea en este frente subraya la importancia que el país otorga a la alineación con estándares de alta complejidad. La capacidad de influir en estas decisiones técnicas refuerza la posición de Panamá como un referente regional en materia de normativas alimentarias, facilitando un entorno más predecible para las empresas que buscan expandir sus operaciones hacia mercados internacionales.
Aunque el trabajo se encuentra en una etapa inicial, las autoridades destacan que el establecimiento de estos principios de análisis de riesgo es un avance significativo. La robustez científica de los nuevos criterios será determinante para que, a futuro, los productos locales puedan competir en igualdad de condiciones en mercados internacionales, superando las limitaciones que actualmente dificultan su acceso.
La estrategia panameña también contempla que estas normas internacionales sirvan de base para fortalecer la infraestructura de calidad nacional. Al adoptar y promover estándares robustos, el país busca elevar el perfil de sus exportaciones, garantizando que cumplan con las expectativas de seguridad y confianza que demandan los consumidores en el exterior.
En última instancia, el liderazgo técnico en el Codex Alimentarius representa una herramienta de política comercial orientada a la competitividad. Al participar activamente en la construcción de las reglas del juego, Panamá busca asegurar que sus intereses y los de la región sean considerados, facilitando así la apertura de nuevos horizontes comerciales para la oferta alimentaria nacional.
Este esfuerzo, que combina la diplomacia técnica con la gestión normativa, subraya la importancia de la colaboración internacional en la economía moderna. La capacidad de Panamá para influir en estos foros es un componente esencial de su estrategia para diversificar y fortalecer sus exportaciones, aprovechando su posición estratégica para conectar la producción local con los estándares de calidad que exige el mercado global.