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Grand Decameron Panamá reforzó su propuesta para el segmento de reuniones, incentivos, congresos y exposiciones, conocido como MICE, en un momento de mayor actividad para esta industria en el país. El complejo de Farallón busca captar encuentros corporativos que combinen infraestructura, alojamiento, gastronomía y actividades de integración.
La estrategia adquiere una dimensión distinta en 2026. Panamá será sede del 65.º Congreso Mundial de la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones, que se celebrará del 8 al 11 de noviembre en la capital. La ICCA confirma esas fechas y presenta el encuentro como una cita global de la industria.
El evento representa una vitrina para proveedores, hoteles, organizadores y recintos panameños. También permitirá que compradores internacionales evalúen directamente la conectividad, la capacidad hotelera y la oferta de experiencias del destino, factores determinantes cuando una asociación o empresa selecciona una sede para sus próximos congresos.
Durante FIEXPO Latin America, PROMTUR Panamá informó que la delegación nacional identificó más de 200 oportunidades de negocio y promovió el Congreso Mundial de ICCA. Esa labor busca convertir contactos profesionales en eventos confirmados para los próximos años.
La Autoridad de Turismo de Panamá proyectó para 2026 más de 81 eventos internacionales, 58.000 participantes extranjeros y alrededor de 210.000 cuartos-noche. La expectativa oficial divulgada en mayo apunta a un impacto económico superior a $125 millones, generado por alojamiento, transporte, gastronomía, comercio y servicios especializados.
Las cifras actuales también muestran una diferencia en el patrón de gasto. La ATP estimó que un congresista puede gastar entre $350 y $450 diarios, frente a un rango de $260 a $280 para un visitante vacacional. La comparación explica por qué el segmento figura entre las prioridades de promoción y captación turística.
El comunicado de Grand Decameron menciona además una referencia acumulada de $265 millones. Esa cifra fue reportada originalmente por PROMTUR para el impacto generado entre 2021 y 2023, no para los tres años inmediatamente anteriores a 2026. La precisión temporal permite interpretar correctamente la evolución de la industria.
Grand Decameron plantea competir en este mercado desde la Riviera Pacífica, a poco más de una hora de la ciudad de Panamá. Su ubicación en Coclé permite combinar reuniones de trabajo con playa, jardines, áreas deportivas y actividades recreativas, una propuesta dirigida especialmente a viajes de incentivos y encuentros de equipos.
Antonio Manfredonio, gerente comercial de Grand Decameron Panamá, afirmó que las organizaciones buscan espacios capaces de combinar productividad y bienestar. Según el ejecutivo, el modelo Todo Incluido facilita que los participantes trabajen con la infraestructura necesaria y dispongan de actividades que favorezcan la integración fuera de las sesiones formales.

El complejo opera los centros de convenciones Las Esclusas y Las Islas. La información oficial del hotel detalla configuraciones para congresos, reuniones, banquetes y cócteles, con salones climatizados, equipamiento audiovisual y espacios que pueden adaptarse a distintos tamaños de grupo.
Las capacidades varían según la disposición utilizada. Las Esclusas alcanza 550 personas en formato teatro y 350 en formato escuela, mientras Las Islas llega a 450 asistentes en teatro y 219 en escuela. En conjunto, las dos estructuras pueden atender hasta 1.000 personas, de acuerdo con el portafolio corporativo.
El modelo Todo Incluido busca simplificar la preparación financiera de los eventos al integrar hospedaje, comidas, bebidas y entretenimiento dentro de una tarifa. Para las empresas, la ventaja potencial está en reducir proveedores separados y controlar mejor el presupuesto, aunque los servicios adicionales deben revisarse en cada cotización.
La oferta incluye espacios al aire libre para actividades de integración, talleres de liderazgo y celebraciones. Esos componentes responden a una tendencia del turismo corporativo que incorpora bienestar y experiencias compartidas, pero su valor depende de que complementen los objetivos del encuentro y no sustituyan una agenda profesional bien diseñada.
La cercanía con el Aeropuerto Internacional de Río Hato amplía las posibilidades logísticas para determinados grupos, mientras la conexión terrestre mantiene acceso desde Ciudad de Panamá y Tocumen. La disponibilidad real de vuelos, traslados y horarios debe coordinarse con anticipación cuando se trata de delegaciones internacionales numerosas.
Llevar congresos a Coclé puede distribuir parte del gasto turístico fuera de la capital. Proveedores de transporte, alimentos, producción audiovisual, entretenimiento y excursiones pueden beneficiarse cuando los organizadores contratan servicios locales. El reto consiste en construir una cadena capaz de cumplir estándares, tiempos y volúmenes exigidos por cada evento.
La descentralización también funciona como promoción territorial. Los asistentes que conocen la Riviera Pacífica durante un congreso pueden regresar como turistas vacacionales o recomendar el destino. Para que ese efecto ocurra, la experiencia debe conectar el recinto con atractivos y empresas de la región, en lugar de concentrar todo el consumo dentro del hotel.
La expansión del turismo MICE no depende únicamente de disponer de salones. Requiere conectividad, personal capacitado, procesos de cotización ágiles, tecnología, seguridad y coordinación entre el sector público y privado. El posicionamiento de Panamá se medirá por la capacidad de convertir oportunidades en eventos repetidos y referencias positivas.
Con el Congreso Mundial de ICCA como principal escaparate de 2026, hoteles y operadores compiten por mostrar que el país puede recibir encuentros internacionales dentro y fuera de la capital. Grand Decameron apuesta a que su infraestructura, ubicación y modelo Todo Incluido conviertan a Farallón en una alternativa dentro de esa expansión.