Buscan ordenar el crecimiento en provincias antes de que el desarrollo supere la planificación

- Panamá y Centroamérica

Ciudad de Panamá, 3 de junio 2026. En regiones donde el potencial turístico y económico avanza más rápido que las normas que lo regulan, el crecimiento puede convertirse en una fuente de conflictos. Esa es la realidad que el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) dice haber encontrado en varios distritos de Veraguas, donde la expansión de proyectos e inversiones ha comenzado a chocar con la ausencia de una planificación territorial formal.

Con ese diagnóstico, la entidad inició una gira de consultas para identificar las necesidades de distintas comunidades y gestionar los recursos necesarios para desarrollar nuevos Planes de Ordenamiento Territorial (POT), herramientas consideradas esenciales para definir dónde pueden ubicarse futuras inversiones, actividades productivas, zonas residenciales y áreas de conservación ambiental.

El recorrido, encabezado por el viceministro de Ordenamiento Territorial, Frank Osorio, incluyó visitas a los distritos de Santa Fe, San Francisco y Calobre, tres zonas que comparten una característica común: un crecimiento que durante años se ha desarrollado sin un marco integral que oriente su expansión.

Uno de los casos más representativos es Calovébora, en el distrito de Santa Fe. La región posee playas, bosques y paisajes que la convierten en un destino con alto potencial turístico, pero la falta de reglas claras sobre el uso del suelo ha generado tensiones entre residentes, inversionistas y sectores interesados en el desarrollo de la zona.

Según las autoridades, un Plan de Ordenamiento Territorial permitiría establecer con mayor claridad qué áreas deben destinarse al turismo, cuáles requieren protección ambiental y dónde podrían concentrarse futuras inversiones e infraestructuras.

La situación se repite en otros puntos de la provincia. En San Francisco, autoridades municipales señalaron que la ausencia de normas de planificación ha contribuido a un crecimiento urbano desordenado, mientras que en Calobre líderes comunitarios manifestaron que nunca han contado con un instrumento legal que sirva de guía para el desarrollo de su territorio.

Durante las reuniones, alcaldes y representantes locales expresaron respaldo a la iniciativa, argumentando que una planificación adecuada podría ayudar a equilibrar crecimiento económico, sostenibilidad ambiental y calidad de vida para las comunidades.

Para el Miviot, el desafío ahora será convertir esas consultas en proyectos concretos. La institución se encuentra en la búsqueda de financiamiento para elaborar los planes y avanzar hacia un modelo de desarrollo que responda a las necesidades de cada distrito antes de que la expansión continúe definiéndose de manera improvisada.

“Escuchar primero para planificar después” ha sido la estrategia planteada por el viceministerio, que sostiene que las comunidades deben participar activamente en la definición del futuro de sus territorios.

La apuesta del Gobierno es que la planificación deje de ser una respuesta tardía al crecimiento y se convierta en la herramienta que lo dirija desde el inicio.

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