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Este domingo, los suecos decidirán qué rumbo quieren para los próximos cuatro años, después de dos legislaturas marcadas por la inestabilidad política. El país llega a las urnas tras los gobiernos en minoría del ex primer ministro socialdemócrata Stefan Löfven, que no podían garantizar estabilidad debido a la negativa de la centroderecha a pactar con la extrema derecha de los Demócratas de Suecia.
En 2021, tras perder una moción de censura, Löfven dimitió y Magdalena Andersson llegó al poder. En 2022, a esa inestabilidad se sumaron la guerra en Ucrania y la preocupación por la cercanía fronteriza con Rusia. Suecia decidió romper su histórica neutralidad y anunció en mayo de 2022 su intención de entrar en la OTAN; la adhesión se concretó el 7 de marzo de 2024.
Mientras tanto, los suecos enfrentaban problemas internos como la delincuencia y la baja popularidad del gobierno. Estos factores contribuyeron a que, en las elecciones de septiembre de 2022, se produjera un cambio de timón: por primera vez en la historia sueca, la ultraderecha se convirtió en la segunda fuerza política y superó a la derecha tradicional.
Con un resultado electoral tan fragmentado, aquellas elecciones terminaron parcialmente con el cordón sanitario frente a los Demócratas de Suecia. Para formar un gobierno estable, los Moderados, los Liberales y los Demócrata Cristianos presentaron un gobierno en minoría liderado por Ulf Kristersson.
Digo “parcialmente” porque la extrema derecha no entró formalmente en el gobierno sueco, pero logró acordar el apoyo externo de sus 73 parlamentarios al bloque conservador. El pacto buscaba evitar la continuidad de otro gobierno en minoría socialdemócrata y poner fin a la inestabilidad política.
La gran pregunta es si, en las elecciones de este domingo, el bloque conservador podrá repetir la hazaña de 2022.
| Partido | Ideología | Voto (%) | Escaños | Gobierno |
|---|---|---|---|---|
| S | Socialdemocracia y progresismo | 27,0% | 96 | No |
| SD | Nacionalismo sueco, euroescepticismo y populismo | 19,7% | 70 | No |
| M | Conservadurismo y liberalismo | 17,9% | 64 | Sí |
| V | Socialismo, republicanismo y euroescepticismo | 7,8% | 28 | No |
| MP | Ecologismo | 7,8% | 28 | No |
| C | Social liberalismo y centrismo | 7,7% | 27 | No |
| KD | Conservadurismo y democracia cristiana | 6,0% | 21 | Sí |
| L | Liberalismo, europeísmo y social liberalismo | 4,3% | 15 | Sí |
Fuente: resultados electorales de 2022.
Según la última encuesta publicada por Electomanía, se observa una ligera ventaja del bloque de izquierda liderado por los socialdemócratas de Magdalena Andersson. Sin embargo, la fuerte caída socialdemócrata de casi cinco puntos porcentuales respecto al mes pasado —cuando registraba un 32,1%— y la entrada de los Liberales al reparto, tras superar el umbral del 3% en las encuestas, pueden complicar las cuentas de Andersson.
Estos dos factores abren las puertas al bloque conservador para intentar repetir la hazaña de 2022. Sin embargo, por responsabilidad, hay que decir que esta elección se encuentra en un empate técnico entre los dos bloques, con una ligera ventaja de la izquierda. La derecha no puede darse por derrotada: lo más probable es que la elección se defina este domingo.
¿Qué importancia tiene Suecia para Panamá? ¿Podría cambiar algo si gobierna la izquierda?
Suecia, aunque no aparece entre los principales socios comerciales de Panamá, no es un país cuyo vínculo económico deba subestimarse. Su importancia para nuestro país radica en determinados volúmenes comerciales y en la presencia de empresas suecas como Ericsson AB, Alfa Laval, Volvo Construction Equipment, Electrolux y Skanska.
Estas compañías, vinculadas con las telecomunicaciones, la tecnología, la ingeniería, la maquinaria de construcción, los electrodomésticos y la infraestructura, operan en Panamá bajo el régimen de Sedes de Empresas Multinacionales (SEM) y participan en sectores que pueden contribuir al desarrollo de la economía nacional.
La Cancillería también publicó el 10 de junio un boletín titulado Panamá busca posicionarse como hub regional para empresas de Suecia. El documento señala que Panamá busca atraer más capital sueco y utilizar su posición geográfica como centro de conexión y hub regional para expandir operaciones hacia América Latina.
Según datos del Observatory of Economic Complexity:
- Exportaciones de Panamá a Suecia: 3,11 millones de dólares.
- Importaciones desde Suecia: 57,6 millones de dólares.
Con ese objetivo planteado por el Gobierno nacional, se observa una oportunidad diplomática y económica para aumentar el volumen comercial con un país importante por su desarrollo económico y que ofrece referencias que Panamá puede estudiar.
¿Podría cambiar algo si gobierna la izquierda?
En principio, no. Las izquierdas de los países nórdicos son capitalistas, democráticas y liberales; respetan la propiedad privada y operan dentro de una economía social de mercado. Esto implica reconocer la importancia del sector privado y promover el papel del Estado en la provisión de servicios públicos de calidad mediante una recaudación ordenada.
Si la izquierda regresa al poder, no cambiaría de forma extrema el modelo sueco. Desde 1945 hasta la actualidad, el Partido Socialdemócrata ha sido, por amplia diferencia, el partido que más tiempo ha gobernado Suecia: aproximadamente 60 años, frente a los 15 años de los Moderados.
En conclusión, Suecia llega a este domingo con unas elecciones marcadas por un ambiente cívico y una fuerte institucionalidad. Esto resulta destacable en un país occidental, especialmente en una Europa que no deja de desplazarse hacia extremos cada vez más radicales. Suecia sigue siendo un ejemplo de civismo político, y eso es admirable.
Daniel A. Zanetti
Opinión
Fuentes: Electomanía: encuesta Novus del 7 de septiembre · Observatory of Economic Complexity: Panamá-Suecia