Ciudad de Panamá, 21 de abril de 2026. Bajo el sol de la mañana y frente al bullicio del Mercado de Mariscos, decenas de pescadores artesanales comenzaron un proceso que podría aliviar uno de sus mayores desafíos: el costo del combustible.
La Autoridad de los Recursos Acuáticos (ARAP), en conjunto con la Autoridad Nacional de Innovación Gubernamental (AIG), puso en marcha el registro y despacho de un subsidio destinado a unas 3,600 embarcaciones de pequeña escala con licencia activa, distribuidas en aguas de todo el país.
El programa, gestionado a través de la plataforma digital Panamá Conecta, permite que los pescadores, una vez habilitados, accedan directamente al combustible subsidiado en estaciones a nivel nacional. Funcionarios de ambas entidades supervisaron el inicio del proceso, validando en tiempo real los registros de los beneficiarios.
Para las autoridades, la medida responde tanto a una necesidad económica como estratégica. Eduardo Carrasquilla, administrador de la ARAP, subrayó que la pesca artesanal aporta cerca del 60% de los productos del mar que se consumen en el país, convirtiéndose en un pilar de la seguridad alimentaria. En ese contexto, el subsidio busca sostener la operatividad de un sector golpeado por el encarecimiento de los insumos.
El acceso al beneficio, sin embargo, no es irrestricto. Las embarcaciones deben contar con licencia vigente y estarán sujetas a un límite de consumo de hasta 100 galones semanales —equivalentes a 400 galones mensuales— como techo del subsidio.
Desde el terreno, la respuesta ha sido inmediata. Adolfo Fábrega, al frente de la AIG, explicó que los pescadores que aparecen como activos en la plataforma pueden acudir de forma directa a abastecerse, en un intento por reducir trámites y acelerar la entrega del beneficio.
Para los propios pescadores, el programa representa más que una ayuda temporal. Jesús Morales, presidente de la Federación Nacional de Pescadores Artesanales, describió la medida como un alivio necesario ante una escalada de costos que, según dijo, ha puesto en jaque la sostenibilidad de la actividad.
Esa percepción se refleja en testimonios individuales. Rogelio Rivera, pescador de Otoque Oriente y uno de los primeros en recibir el subsidio, expresó que el apoyo llega en un momento crítico, cuando el precio del combustible amenaza con hacer inviable cada jornada en el mar.
Aunque el impacto real del programa dependerá de su ejecución y alcance en los próximos meses, su implementación marca un intento del gobierno por amortiguar los efectos de la inflación en un sector esencial, donde cada galón puede definir la diferencia entre salir a pescar o quedarse en tierra.