CIUDAD DE PANAMÁ — En el distrito de Donoso, a unos 120 kilómetros de la capital, 2,300 personas siguen entrando a trabajar todos los días a una mina de la que nadie extrae nada desde hace casi tres años.
Vigilan taludes. Operan bombas. Toman muestras de agua. En el sitio hay 164 instrumentos midiendo si algo se mueve donde no debería, según el informe que la comisión interministerial entregó esta semana al Gobierno.