Ciudad de Panamá, 16 de mayo 2026. La realización exitosa de la primera craneotomía por tumor cerebral en el nuevo Hospital Manuel Amador Guerrero representa un punto de inflexión para la capacidad neuroquirúrgica del sistema público de salud en Panamá, particularmente en regiones históricamente dependientes de centros terciarios ubicados en la capital.
El procedimiento fue efectuado a una paciente de más de 50 años que ingresó al servicio de urgencias tras presentar episodios convulsivos. La evaluación clínica e imagenológica permitió identificar una lesión intracraneal compatible con tumor cerebral, lo que condujo a la indicación de una intervención neuroquirúrgica de alta complejidad.
La cirugía consistió en una craneotomía, técnica que implica la apertura temporal del cráneo para acceder al tejido cerebral afectado. Durante el procedimiento, el equipo médico logró la resección del tumor, un paso determinante tanto para el control neurológico inmediato como para la posibilidad de establecer un tratamiento oncológico posterior basado en el diagnóstico histopatológico definitivo.
El director general de la Caja de Seguro Social, Dino Mon Vásquez, describió el caso como un avance significativo en la descentralización de servicios altamente especializados dentro de la red pública panameña.
Más allá del componente clínico, el procedimiento refleja la evolución de la infraestructura hospitalaria regional y la consolidación de capacidades quirúrgicas fuera de los grandes centros urbanos. Durante décadas, pacientes de Colón con patologías neuroquirúrgicas complejas dependieron de traslados hacia hospitales metropolitanos, un factor asociado frecuentemente con retrasos terapéuticos y limitaciones en el acceso oportuno.
Actualmente, la paciente permanece en la unidad de cuidados intensivos bajo sedación y monitoreo neurológico continuo. Según el equipo tratante, la evolución postoperatoria ha sido favorable mientras se espera la disminución del edema cerebral asociado al procedimiento.
El neurocirujano Héctor Lezcano informó que las muestras obtenidas durante la resección serán sometidas a análisis patológico para caracterizar el tipo celular del tumor y definir el diagnóstico definitivo, elemento esencial para establecer el pronóstico y las estrategias terapéuticas complementarias.
La intervención también pone en evidencia una tendencia creciente en América Latina: la expansión progresiva de servicios neuroquirúrgicos avanzados hacia hospitales regionales, impulsada por inversión pública, fortalecimiento tecnológico y formación especializada de recursos humanos.
En contextos donde la inequidad territorial continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios, la capacidad de realizar procedimientos intracraneales complejos fuera de las capitales adquiere una dimensión que trasciende lo médico. Significa reducir barreras geográficas, acortar tiempos críticos de atención y redefinir el alcance de la medicina especializada en sistemas públicos emergentes.
Para el nuevo Hospital Manuel Amador Guerrero, el procedimiento no solo constituye un hito institucional. Representa la validación de una infraestructura diseñada para asumir un rol más sofisticado dentro de la atención terciaria panameña y un indicador del potencial de regionalización de la neurocirugía en el país.
Descentralización de servicios hospitalarios
Las craneotomías y otras cirugías cerebrales complejas ya se realizan desde hace años en Panamá y en varios países de Centroamérica. Lo histórico de este caso no es la técnica en sí, sino que se haya realizado por primera vez en Colón y específicamente en el nuevo Hospital Manuel Amador Guerrero.
En Panamá, este tipo de procedimientos neuroquirúrgicos se han concentrado históricamente en hospitales de alta complejidad de la capital, especialmente en el Hospital Santo Tomás y el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid, donde existen servicios especializados de neurocirugía, cuidados intensivos neurológicos y oncología. Allí se realizan desde hace décadas craneotomías por tumores, aneurismas, traumatismos y epilepsia.
En la región centroamericana también existen programas avanzados de neurocirugía en hospitales públicos y universitarios como el Hospital México, el Hospital Calderón Guardia, el Hospital Escuela y el Hospital Rosales, donde se practican rutinariamente procedimientos intracraneales complejos.
La diferencia en el caso de Colón es la descentralización. Hasta ahora, un paciente colonense con un tumor cerebral casi siempre debía ser trasladado a Ciudad de Panamá, lo que implicaba retrasos, costos y riesgos adicionales.
El nuevo hospital logró reunir tres elementos que suelen limitar estos procedimientos fuera de las capitales: neurocirujanos especializados, tecnología quirúrgica adecuada y capacidad de cuidados intensivos postoperatorios.