Ciudad de Panamá, 18 de marzo de 2026. Panamá y Costa Rica dieron un paso inédito hacia la integración regional con la firma de un memorando de entendimiento en materia ferroviaria, un acuerdo que sienta las bases para el desarrollo de un Corredor Logístico Ferroviario Centroamericano que busca transformar la conectividad, el comercio y la geografía económica del istmo.
El documento fue suscrito entre la Secretaría Nacional del Ferrocarril de Panamá (SNDF) y el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (INCOFER), en una ceremonia encabezada por el canciller Javier Martínez Acha, y firmada por Henry Faarup, secretario de la SNDF, y Álvaro Bermúdez, presidente del INCOFER.
El acuerdo establece un marco de cooperación técnica e institucional que permitirá a ambos países compartir conocimiento especializado, alinear estándares operativos y coordinar estudios de ingeniería, en un proyecto que apunta más allá de la construcción de una línea férrea.
“Estamos trazando una nueva línea sobre el mapa de nuestras regiones, una apuesta por el progreso y la integración de un futuro compartido”, señaló el canciller, quien destacó que esta iniciativa podría redefinir la competitividad logística del país y fortalecer el papel del Canal de Panamá en el comercio global.
Un proyecto de escala regional
El plan ferroviario panameño avanza en paralelo a este acuerdo. Según explicó Faarup, el proyecto cuenta con un trazado preliminar de aproximadamente 475 kilómetros, que conectaría la ciudad de Panamá con Paso Canoas, en la frontera con Costa Rica, e incluiría 14 estaciones estratégicas a lo largo del recorrido.
La primera fase de construcción estaría enfocada en el tramo Panamá Pacífico–Divisa, considerado clave para articular el centro logístico del país con el interior.
“Para Panamá, este instrumento representa el primer paso formal en la construcción del Corredor Logístico Ferroviario Centroamericano. No estamos construyendo un tren, estamos construyendo la infraestructura de la próxima generación de la economía”, afirmó Faarup.
El proyecto contempla no solo transporte ferroviario, sino una plataforma integral que incluye fibra óptica, transmisión eléctrica, sistemas de agua, puertos secos, zonas francas e interconexión portuaria, con el objetivo de crear nodos de desarrollo económico a lo largo de la ruta.

Integración centroamericana
Costa Rica se convierte en el primer socio internacional de Panamá en esta visión regional. El país también avanza en el desarrollo de su propio sistema ferroviario, con proyección hacia Nicaragua, lo que abre la posibilidad de una red que conecte físicamente a Centroamérica por primera vez en su historia moderna.
Bermúdez destacó que la cooperación permitirá desarrollar iniciativas conjuntas con mayor impacto económico y social, especialmente en sectores como logística, turismo y movilidad.
“Hoy existe muchísima tecnología que podemos implementar. Debemos aprovechar esta oportunidad para desarrollar sistemas distintos y pensar fuera de la caja”, señaló.
Estudios y respaldo internacional
El proyecto panameño ya ha dado pasos concretos. El plan maestro inició en enero de 2025, y en 2026 el Consejo de Gabinete aprobó la contratación de la firma internacional AECOM para realizar estudios de factibilidad y asesoría técnica.
Además, la SNDF informó que ya se han iniciado el censo socioeconómico, los estudios de impacto ambiental y el diseño conceptual de un puente ferroviario sobre el Canal de Panamá, una de las piezas más ambiciosas de la iniciativa.
El proyecto también ha adoptado estándares internacionales de organismos como el IFC, el Banco Mundial y el Banco Europeo de Inversiones, lo que busca garantizar su viabilidad técnica, financiera y ambiental.
En paralelo, Panamá ha sostenido conversaciones con actores internacionales como el Reino Unido, la Unión Europea, la CAF y el BCIE, interesados en el desarrollo del corredor.
Una nueva geografía económica
Más allá de la infraestructura, el proyecto plantea un cambio estructural en la economía panameña. Cada una de las estaciones proyectadas está concebida como un centro de desarrollo local, capaz de generar empleo, comercio, servicios y nuevas oportunidades en regiones históricamente menos conectadas.
La visión, según las autoridades, es clara: convertir al interior del país en parte activa del sistema logístico nacional y regional.
De concretarse, el corredor ferroviario no solo transformaría la movilidad y el comercio en Panamá, sino que podría marcar el inicio de una integración física centroamericana largamente postergada, en un momento en que la competitividad logística es clave para el crecimiento económico de la región.