ANÁLISIS | Panamá conserva una credencial valiosa en los mercados internacionales: S&P Global Ratings mantuvo su deuda soberana en BBB-, con perspectiva estable. La decisión reconoce la capacidad del país para sostener su economía y encauzar sus finanzas. También deja una tarea exigente: convertir el crecimiento en ingresos públicos suficientes, inversión productiva y empleos que lleguen más allá de los sectores más dinámicos.
El significado de esas tres letras merece una lectura cuidadosa. BBB- es el peldaño inferior del grado de inversión en la escala de S&P. Permanecer allí ayuda a preservar la confianza de quienes prestan dinero a Panamá; avanzar desde allí exige resultados sostenidos. La distancia entre ambas cosas se mide en recaudación, calidad del gasto, productividad y capacidad para afrontar una perturbación externa.