La economía panameña ha recuperado el paso. No ha recuperado la inmunidad. El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) creció 4,9% entre enero y mayo, sostenido por el Canal, la Zona Libre de Colón, el turismo y la construcción. Después del tropiezo de 2024, la cifra permite al gobierno de José Raúl Mulino presentar sus primeros dos años como el comienzo de una normalización. También eleva la exigencia: cuanto mejor luce el titular, menos convincentes resultan las excusas para que la prosperidad no alcance al empleo y a los hogares.
El 4,9% es halagüeño y fácil de malinterpretar. Corresponde al IMAE acumulado hasta mayo, no al crecimiento anual definitivo del producto interno bruto. Y mide actividad, no bienestar: no revela por sí solo cuántos empleos permanentes aparecieron, quién capturó el ingreso adicional ni cuánto resistiría el país ante otra interrupción del comercio mundial.