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Economía

Panamá ajusta su supervisión de organizaciones sin fines de lucro ante

El Ministerio de Economía y Finanzas de Panamá presentó sus avances en la aplicación de la Recomendación 8 del GAFI, enfocada en prevenir el financiamiento del terrorismo en el sector de las organizaciones sin fines de lucro.

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En el marco de las recientes reuniones de los Grupos de Trabajo y el Quincuagésimo tercer Pleno de Representantes del Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (GAFILAT), el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de Panamá participó en una sesión técnica dedicada a la implementación de la Recomendación 8 del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Este estándar internacional, que aborda los riesgos de financiamiento del terrorismo asociados a las organizaciones sin fines de lucro (OSFL), ha sido objeto de una revisión reciente considerada fundamental para la integridad del sistema financiero global.

La importancia de este encuentro radica en la necesidad de armonizar las normativas nacionales con los criterios actualizados del GAFI. El objetivo central es que los países logren identificar con precisión qué entidades califican como OSFL bajo la definición internacional, comprendan los riesgos específicos de financiamiento del terrorismo a los que podrían estar expuestas y apliquen medidas que sean proporcionales, evitando así interferir innecesariamente en las actividades legítimas de estas organizaciones.

Durante la sesión, se enfatizó que América Latina enfrenta desafíos comunes en la aplicación de esta recomendación. Entre los puntos críticos señalados por las autoridades regionales se encuentran la identificación exacta de las organizaciones sujetas al estándar, la evaluación de riesgos sectoriales y el fortalecimiento de los mecanismos de monitoreo. La meta es fomentar una relación más estrecha entre las autoridades regulatorias y el sector civil, permitiendo que la supervisión se base en información confiable y no en cargas administrativas excesivas.

Isabel Y. Vecchio Arófulo, Presidenta Pro Témpore del GAFILAT y Secretaria Técnica de la Comisión Nacional contra el Blanqueo de Capitales, Financiamiento del Terrorismo y Financiamiento de la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva (CNBC), subrayó que la actualización del estándar busca un equilibrio delicado. La intención es que las medidas focalizadas protejan al sector frente a posibles abusos sin restringir injustificadamente su capacidad de operar o su acceso a servicios financieros básicos.

Por su parte, representantes de organismos internacionales como la Unión Europea y la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ) coincidieron en que las evaluaciones de riesgo son la herramienta fundamental para una implementación efectiva. Se destacó que una aplicación uniforme de los nuevos criterios es esencial para fortalecer los sistemas de prevención sin comprometer la gobernanza democrática ni la cohesión social que promueven las organizaciones sin fines de lucro.

En el caso específico de Panamá, durante los intercambios técnicos se resaltó que el país ha logrado avances significativos en la materia. Según lo expuesto, la solidez de los mecanismos de registro, la actualización constante de datos y el uso de herramientas de supervisión han permitido a las autoridades competentes mejorar la transparencia del sector. Estos elementos facilitan la aplicación de un enfoque basado en riesgos, alineado con las exigencias internacionales.

La participación de los delegados del MEF y del Ministerio de Gobierno en estos espacios regionales permite a Panamá evaluar sus propias prácticas frente a las experiencias compartidas por otros 17 países miembros de GAFILAT. El diálogo interinstitucional y la coordinación con la sociedad civil fueron identificados como pilares para el éxito de estas políticas, especialmente al momento de traducir los resultados de las evaluaciones de riesgo en medidas concretas y proporcionadas.

La implementación de la Recomendación 8 no es un proceso estático, sino que requiere una adaptación continua a los contextos nacionales. La experiencia regional sugiere que el éxito depende de la capacidad de los Estados para evitar consecuencias no deseadas, como la creación de barreras administrativas que dificulten la labor de las organizaciones que operan dentro de la legalidad. En este sentido, el intercambio de buenas prácticas busca precisamente identificar métodos que permitan una supervisión eficiente sin sacrificar la operatividad del sector.

Para Panamá, la continuidad en estos foros es parte de su estrategia para mantener la integridad de su sistema nacional de prevención contra el blanqueo de capitales y el financiamiento del terrorismo. El enfoque basado en riesgos, que el país promueve, busca proteger el sistema financiero nacional mientras se garantiza que las organizaciones de la sociedad civil puedan seguir contribuyendo al desarrollo del país sin verse afectadas por restricciones desproporcionadas.

El encuentro, organizado conjuntamente por GAFILAT, EU Global Facility y la GIZ, concluyó con un llamado a fortalecer la coordinación regional. La capacidad de los países para utilizar información confiable y mantener un diálogo abierto con la sociedad civil se perfila como el factor determinante para que la Recomendación 8 cumpla su propósito de seguridad sin desvirtuar la función social de las organizaciones sin fines de lucro en el entorno económico actual.