Moody's mantiene a Panamá en Baa3 con perspectiva negativa y exige un ajuste fiscal que trascienda al actual gobierno, además de señalar incertidumbres vinculadas al futuro de Cobre Panamá.
La evaluación afecta la capacidad del Estado para financiarse y atender sus obligaciones frente al peso de los intereses de la deuda. La tarea pendiente consiste en demostrar la sostenibilidad del orden fiscal más allá de esta administración y resolver el impacto financiero derivado del conflicto minero.