Ciudad de Panamá, 5 de agosto 2026. El Ministerio de Educación decidió dar marcha atrás. Apenas dos días después de fijar el inicio del año escolar para el 22 de febrero de 2027, el Gobierno oficializó un nuevo calendario que retrasa el regreso de los estudiantes al 1 de marzo. La rectificación no respondió a un problema pedagógico, sino a una realidad económica que terminó imponiéndose sobre la planificación inicial.
La presión de padres de familia, transportistas y colegios particulares evidenció un costo que el calendario original no había considerado: pagar un mes completo de transporte y anualidades por apenas tres días de clases. El cambio reconoce, implícitamente, que las decisiones educativas no pueden tomarse al margen de la economía cotidiana de miles de hogares.
