Cuando el acceso a una vivienda digna se convierte en un desafío para la clase media y los sectores de menores ingresos, cualquier política pública que reduzca las barreras de entrada merece atención. La propuesta del Gobierno de exonerar el Impuesto de Transferencia de Bienes Inmuebles (ITBI) en la primera compra de viviendas nuevas apunta precisamente en esa dirección.
La medida no solo aliviaría el costo inicial para miles de familias, sino que también enviaría una señal al mercado inmobiliario en un momento en que la construcción busca recuperar el dinamismo perdido tras la pandemia. Menos impuestos en la compra pueden traducirse en más proyectos, mayor demanda y nuevos empleos.