Opinión
En Panamá, la educación terciaria dejó de ser un lujo académico para convertirse en un pilar económico. La súbita desaceleración de la economía lo dejó en claro: de crecer 7.4% en 2023, el país apenas avanzó 2.9% en 2024, golpeado por el cierre de Cobre Panamá, mina que aportaba alrededor del 5% del PIB y cerca del 2% del empleo. El Fondo Monetario Internacional proyecta un rebote en 2025 hacia el 4.5%, pero ese repunte dependerá menos de la suerte de un sector extractivo y más de la capacidad de formar capital humano para la economía de servicios, la logística y la transición digital.
