Los ejercicios militares suelen describirse con un vocabulario diseñado para tranquilizar: interoperabilidad, preparación, escenarios hipotéticos. En Panamá, esas palabras tienen un peso adicional. Cualquier cooperación extranjera alrededor del Canal convive con una memoria política en la que defensa, soberanía y presencia estadounidense nunca han sido asuntos separados.
La visita de Pete Hegseth ocurre precisamente en ese cruce. Estados Unidos quiere una red regional capaz de enfrentar narcotráfico, amenazas cibernéticas y disrupciones a infraestructura estratégica. Panamá necesita esas capacidades, pero también necesita demostrar que su condición de socio no convierte al país en una extensión de la política de seguridad de Washington.