Ciudad de Panamá. Cada 23 de julio, el mundo dirige su atención hacia dos de las especies más emblemáticas del planeta: las ballenas y los delfines. La fecha, establecida para promover su conservación, recuerda que la salud de los océanos está estrechamente ligada a la supervivencia de estos mamíferos marinos, fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas.
La conmemoración tiene su origen en una decisión histórica de la Comisión Ballenera Internacional, que el 23 de julio de 1982 aprobó una moratoria a la caza comercial de ballenas. La medida, vigente desde 1986, marcó un punto de inflexión para la recuperación de especies que durante décadas estuvieron al borde de la desaparición por la explotación indiscriminada.
