Cada día, la inteligencia artificial (IA) se integra con mayor profundidad en el corazón de las empresas, prometiendo transformar la forma en que se protegen los datos, se anticipan las amenazas y se sostienen los sistemas digitales. Pero esa misma revolución tecnológica que fortalece las defensas también plantea preguntas urgentes sobre ética, gobernanza y responsabilidad.
Durante el Mes de la Concientización sobre Ciberseguridad, la firma EY advirtió que el avance de la IA en este campo requiere algo más que innovación: exige una cultura de transparencia, ética y supervisión humana. La compañía insiste en que la confianza digital no puede construirse únicamente con algoritmos.
