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Economía

El empleo se divide en América Latina: Brasil mejora, Chile y Colombia pierden terreno

Un recorrido por los últimos datos de ocho mercados muestra avances, retrocesos y una persistente brecha en la calidad del trabajo. Las cifras tienen distintos períodos y coberturas; no forman un ranking regional.

6 min de lectura
Cambios interanuales de la desocupación: Brasil −0.3 puntos, México +0.1, Colombia +0.8 y Chile +1.0. Períodos de agosto o junio-agosto de 2026.
Cambio interanual de la desocupación: cada observación se compara con el mismo período de 2025. Brasil y Chile: junio-agosto; México y Colombia: agosto. Fuentes: IBGE/SPE, INEGI, DANE e INE Chile. Gráfico: Mirada Económica.
¿Por qué importa?

¿Por qué importa?

Los mercados laborales en América Latina muestran trayectorias divergentes, con mejoras en Brasil y Panamá, retrocesos en Chile y Colombia, y desafíos persistentes de informalidad o ingresos insuficientes.

En Panamá, el desempleo total bajó a 8.5% en agosto de 2026 y la ocupación aumentó, aunque el subempleo por ingresos insuficientes creció y la informalidad no agrícola se ubicó en 45.8%. Para los hogares, estos datos indican que encontrar una ocupación y conseguir ingresos suficientes siguen siendo resultados diferentes.

Síntesis generada con IA.

América Latina llega a octubre con mercados laborales que se mueven en direcciones diferentes. Brasil combina menos desempleo con una mejora de los ingresos reales. Chile pierde ocupados y Colombia registra una mayor desocupación que un año atrás. México mantiene una tasa baja, pero más de la mitad de quienes trabajan lo hacen en la informalidad. Una sola cifra regional dejaría fuera buena parte de la historia.

Los últimos datos disponibles al 2 de octubre permiten recorrer ocho mercados, desde México hasta el Cono Sur, con Panamá y Costa Rica como referencias centroamericanas. No corresponden a un mismo mes ni tienen idéntica cobertura: algunos países publican resultados mensuales, otros trimestres móviles y Argentina mide 31 aglomerados urbanos. El cuadro resume cada observación; no constituye una clasificación de la calidad del empleo.

MIRADA ECONÓMICA / TRABAJO

El empleo avanza a ritmos distintos

Últimos datos verificados al 2 de octubre de 2026.

8 de 8 países

Desocupación por mercado: tasa, período de 2026, cobertura y fuente.
PaísDesocupaciónPeríodo · 2026Cobertura y fuente
ArgentinaDesocupación7.9%Período · 2026Abril–junio31 aglomerados urbanosFuente ↗
BrasilDesocupación5.3%Período · 2026Junio–agostoNacional · trimestre móvilFuente ↗
ChileDesocupación9.6%Período · 2026Junio–agostoNacional · trimestre móvilFuente ↗
ColombiaDesocupación9.4%Período · 2026AgostoTotal nacionalFuente ↗
Costa RicaDesocupación6.7%Período · 2026Junio–agostoNacional · trimestre móvilFuente ↗
MéxicoDesocupación3.0%Período · 2026AgostoNacional · cifra originalFuente ↗
PanamáDesocupación8.5%Período · 2026AgostoDesempleo total: abierto y ocultoFuente ↗
UruguayDesocupación7.2%Período · 2026AgostoTotal paísFuente ↗

Cómo leer los datos. Los períodos, las coberturas, las edades y las definiciones varían entre países. Ordenar las tasas no las convierte en un ranking comparable de la calidad del empleo.

Brasil avanza; Chile y Colombia retroceden

En Brasil, el desempleo se ubicó en 5.3% durante junio-agosto, frente a 5.6% en el mismo trimestre de 2025. La población ocupada creció 1.0% interanual y el ingreso real habitual medio aumentó 3.7%, según el informe de la Secretaría de Política Económica elaborado con datos del IBGE. La subutilización laboral, una medida más amplia que el desempleo, bajó de 14.1% a 13.1%.

Ese conjunto ofrece una señal favorable: la mejora brasileña alcanza tanto la ocupación como el poder adquisitivo de la remuneración media. Persiste, sin embargo, una distancia considerable entre estar desocupado y no disponer de todo el trabajo que se necesita, visible en la tasa de subutilización.

Chile presenta el contraste. El INE informó el 30 de septiembre que la desocupación alcanzó 9.6% en junio-agosto, un punto porcentual más que un año antes. La fuerza de trabajo creció 0.3%, mientras los ocupados disminuyeron 0.9%. Aquí la presión combina más personas en el mercado con menos personas trabajando. La población desocupada aumentó 13.0%.

En Colombia, el DANE publicó el 30 de septiembre una tasa nacional de 9.4% para agosto, frente a 8.6% en agosto de 2025. La participación descendió de 63.9% a 63.3%, y la tasa de ocupación se situó en 57.4%. El deterioro del desempleo convive, por tanto, con una menor proporción de la población participando en el mercado: la presión no puede atribuirse solamente a una llegada de nuevos buscadores.

En las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas colombianas, la desocupación fue de 9.1%, frente a 7.8% un año atrás. Es un universo distinto del total nacional y no debe sustituirlo al comparar el país con otras economías.

La tasa baja que no resuelve la informalidad

México registró una desocupación de 3.0% en agosto, apenas por encima del 2.9% de un año antes, según la ENOE publicada por el INEGI el 25 de septiembre. La población ocupada llegó a 60.7 millones, alrededor de 1.2 millones más que en agosto de 2025. Son cifras originales, sin ajuste estacional.

Pero 33.4 millones de personas tenían un empleo informal: 55.0% de los ocupados, frente a 54.8% un año antes. La subocupación se ubicó en 7.0%. La baja desocupación mexicana no permite concluir que el acceso a protección laboral o a suficientes horas de trabajo esté resuelto. Quien realiza una actividad para obtener ingresos puede contar como ocupado y, al mismo tiempo, mantener una relación laboral vulnerable.

Argentina muestra otro tipo de presión. El último resultado de la Encuesta Permanente de Hogares, correspondiente al segundo trimestre, situó la desocupación en 7.9% y la subocupación en 11.5% en 31 aglomerados urbanos. Las tasas de actividad y empleo fueron de 48.9% y 45.0%, respectivamente, según los datos del INDEC reproducidos por la Dirección General de Estadística y Censos de Entre Ríos. La cobertura urbana y el período abril-junio exigen mantener esa cifra separada de las observaciones nacionales de agosto.

Uruguay ofrece una actualización más cercana. El INE informó el 24 de septiembre que el desempleo de agosto fue de 7.2%, con una tasa de empleo de 59.5% y participación de 64.1%. El conjunto permite observar qué proporción trabaja y cuántos participan, además del porcentaje que busca empleo sin encontrarlo.

Centroamérica: cantidad e ingresos cuentan historias distintas

En Costa Rica, la actualización del 1 de octubre situó el desempleo de junio-agosto en 6.7%, frente a 6.0% en el mismo período de 2025. La población desocupada alcanzó 157,364 personas, casi 20,000 más. La cobertura de El Financiero sobre los resultados del INEC precisa que el aumento del desempleo fue estadísticamente significativo, mientras la variación del número de ocupados no lo fue. La informalidad abarcó 36.1% de los ocupados.

Panamá registró una mejora en su desempleo total, de 10.4% en septiembre de 2025 a 8.5% en agosto de 2026. La ocupación aumentó en 77,231 personas, hasta 2,045,979, según el cuadro histórico del INEC. La comparación abarca meses distintos y la tasa total incluye desempleo abierto y oculto; no equivale sin más a las definiciones usadas por todos los demás países.

El boletín de población ocupada también muestra que el subempleo por ingresos insuficientes pasó de 213,370 a 413,155 personas. La informalidad no agrícola bajó a 45.8%, pero esa base excluye la agricultura y no debe compararse directamente con una tasa de informalidad que la incluya. Encontrar una ocupación y conseguir ingresos suficientes siguen siendo resultados diferentes.

El recorrido deja tres preguntas para evaluar las próximas publicaciones: si crece la cantidad de personas que trabajan, si sus ingresos mejoran y si las nuevas ocupaciones ofrecen protección. Brasil muestra avances en varias de esas dimensiones; Chile y Colombia alertan sobre la capacidad de absorber trabajadores; México y Panamá recuerdan cuánto puede ocultar el indicador principal. Para los hogares, la recuperación laboral se comprueba cuando el trabajo alcanza para sostener la vida cotidiana.