Los mercados laborales en América Latina muestran trayectorias divergentes, con mejoras en Brasil y Panamá, retrocesos en Chile y Colombia, y desafíos persistentes de informalidad o ingresos insuficientes.
En Panamá, el desempleo total bajó a 8.5% en agosto de 2026 y la ocupación aumentó, aunque el subempleo por ingresos insuficientes creció y la informalidad no agrícola se ubicó en 45.8%. Para los hogares, estos datos indican que encontrar una ocupación y conseguir ingresos suficientes siguen siendo resultados diferentes.