Ciudad de Panamá, 14 de mayo 2026. La inminente llegada del fenómeno de El Niño encendió las alertas entre los productores panameños, que ya se preparan para enfrentar posibles pérdidas en cultivos y aumentos de costos en medio de un escenario marcado por sequías, lluvias extremas y tensiones internacionales.
Aunque el sector agrícola evita adelantar proyecciones definitivas sobre el impacto, admite que las afectaciones serán inevitables, especialmente en los rubros que dependen de la lluvia. Desde que el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá advirtió sobre la alta probabilidad del fenómeno climático, productores y autoridades comenzaron a activar medidas de contingencia para proteger la seguridad alimentaria del país.
Arnulfo Morales, representante de la Federación de Asociaciones de Productores de Arroz y Granos de Panamá, explicó que el sector ya ajusta fechas de siembra y variedades de cultivo para reducir riesgos y tener mayor control frente a la variabilidad climática.
La principal preocupación es que el fenómeno no golpeará de forma uniforme. Mientras algunas regiones enfrentarán sequías severas, otras podrían registrar lluvias intensas e inundaciones, obligando a los productores a replantear estrategias junto con las autoridades agropecuarias.
Morales señaló que, a diferencia de otros años, Panamá mantiene inventarios de arroz suficientes hasta octubre, lo que permitiría amortiguar parte del impacto mientras se monitorea la evolución de El Niño y sus efectos sobre la producción nacional.
Sin embargo, el escenario se complica por factores externos. La guerra entre Israel e Irán ya elevó en 30% los costos de fertilizantes, según productores, y existe temor de desabastecimiento de nitrógeno por interrupciones en la producción internacional. El aumento amenaza con trasladarse directamente a los precios locales de alimentos e insumos agrícolas.
Un sondeo regional de la Federación de Cámaras del Agro reveló que el costo de los fertilizantes se disparó 82% tras el conflicto en Medio Oriente. A esto se suma el incremento del combustible (21%), la mano de obra (14%), los insumos (11%) y el transporte y logística (10%).
El sector ganadero también anticipa fuertes afectaciones. La producción de leche podría caer debido a la escasez de pasto y al estrés hídrico del ganado, factores que reducen la capacidad de producción por animal.
Ante el panorama, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario activó protocolos de vigilancia y acompañamiento técnico para productores de todo el país. Jorge Hernández, de la Unidad Agroambiental, Variabilidad y Cambio Climático del MIDA, indicó que las autoridades mantienen monitoreo permanente tras la advertencia del IMHPA sobre una probabilidad del 85% de desarrollo del fenómeno entre julio y agosto.
Las regiones históricamente más vulnerables siguen siendo el Arco Seco y la provincia de Coclé, aunque el Gobierno mantiene vigilancia en otras zonas agrícolas ante la posibilidad de impactos simultáneos en distintas regiones del país.