La seguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de Panamá. Ya no se trata únicamente de delitos aislados, sino de una criminalidad organizada que gana capacidad, territorio y poder de intimidación.
Según datos oficiales, más de 180 pandillas operan en el país y mantienen vínculos con el narcotráfico. La advertencia más grave es que algunas de sus estructuras también tendrían capacidad de operar desde las cárceles.
