La historia de la final del Mundial 2026 podría comenzar con un estadio lleno, dos selecciones poderosas y millones de espectadores. Pero también puede empezar en un lugar mucho más pequeño: el vestuario visitante del Camp Nou, frente a un fondo rojo y una diminuta bañera de plástico.
Allí, a finales de 2007, Lionel Messi —entonces un tímido futbolista de 20 años que comenzaba a convertirse en figura del Barcelona— ayudó a bañar a un bebé durante una sesión fotográfica.
