Una semana después del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el occidente de Colombia, la emergencia ha comenzado a cambiar de forma. Los equipos todavía buscan personas entre los escombros, pero el país ya enfrenta una segunda tarea: alojar a decenas de miles de familias, restablecer servicios y financiar una reconstrucción que abarcará cientos de municipios.
El Instituto Nacional de Medicina Legal elevó este lunes el balance a 304 personas fallecidas, 300 de ellas identificadas. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres contabilizó 4.147 heridos y 194 desaparecidos, de acuerdo con el último reporte recogido por Cadena SER.
