Panamá construyó buena parte de su prosperidad moderna alrededor de una zanja de agua que acortó el mundo. Ahora el Gobierno quiere repetir la jugada en un territorio menos visible: datos, capacidad de cómputo, circuitos y conocimiento. La nueva consigna es un “canal digital”, una infraestructura económica capaz de hacer por los servicios del siglo XXI lo que el Canal hizo por el comercio marítimo.
La metáfora es de Franklin Morales, jefe de Cooperación Técnica Internacional de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt). En una entrevista con Mirada Económica, Morales planteó que la inteligencia artificial y los semiconductores no deben verse como dos políticas aisladas, sino como las capas lógica y física de una misma transformación productiva.