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¿Por qué importa?
Brasil se consolidó en mayo de 2026 como el mayor productor regional de petróleo y desplazó a Argentina del primer lugar en la extracción de gas natural en América Latina y el Caribe.
El cambio afecta a los proveedores de hidrocarburos de la región en un mercado condicionado por la competencia y la volatilidad internacional. Queda pendiente determinar cómo influirá esta mayor capacidad productiva brasileña en la integración comercial y en los costos energéticos que enfrentan los consumidores.
Síntesis generada con IA.
Brasil amplió su peso en el mercado energético de América Latina y el Caribe. En mayo de 2026 se consolidó como el mayor productor regional de petróleo y desplazó a Argentina del primer lugar en la extracción de gas natural, según el más reciente reporte de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE).
El informe, divulgado por Rumbo Minero, atribuye a Brasil el 41% de la producción petrolera regional y el 26% de la extracción de gas natural. El resultado modifica el mapa energético latinoamericano, particularmente en el mercado gasífero, donde Argentina había comenzado el año con una posición dominante gracias al desarrollo de Vaca Muerta.
En mayo, la participación argentina en la producción regional de gas descendió al 20%, seis puntos porcentuales por debajo de Brasil. Trinidad y Tobago ocupó la tercera posición, con el 17%.
El cambio refleja la creciente capacidad productiva brasileña y la competencia entre los principales proveedores de hidrocarburos de la región, en un mercado internacional condicionado por las tensiones geopolíticas y la incertidumbre sobre el abastecimiento energético.
Brasil concentra el 41% del petróleo regional
La producción de petróleo de América Latina y el Caribe alcanzó los 307 millones de barriles en mayo de 2026, un incremento interanual del 6% y un avance del 4,8% frente a abril.
Brasil encabezó la actividad con el 41% del total, seguido de México, con el 17%, y Venezuela, con el 12%. En conjunto, estos tres países concentraron el 70% del petróleo producido en la región.
Guyana y Argentina aportaron el 8% cada uno, mientras que Colombia representó el 7% y Ecuador el 4%. El 2% restante correspondió a otros productores, entre ellos Perú, Bolivia, Surinam, Barbados y Trinidad y Tobago.
La expansión brasileña también quedó reflejada en junio, cuando la producción petrolera del país alcanzó un récord de 4,5 millones de barriles diarios, con un crecimiento interanual del 19%. El resultado estuvo impulsado por las operaciones de Petrobras y la explotación de yacimientos en aguas profundas, que han ampliado la capacidad de extracción.
Este desempeño consolida a Brasil como una pieza central del suministro petrolero latinoamericano y refuerza su presencia en un mercado donde la capacidad de producción y exportación adquiere creciente importancia.
Vaca Muerta pierde el primer lugar en el mercado del gas
El cambio más significativo se produjo en el mercado del gas natural. Brasil pasó de representar el 13% de la producción regional en enero al 26% en mayo de 2026, mientras Argentina redujo su participación del 21% al 20%.
La evolución desplazó a Argentina, cuya expansión gasífera ha estado vinculada principalmente al desarrollo de Vaca Muerta, uno de los principales yacimientos de hidrocarburos no convencionales del mundo.
Después de Brasil y Argentina, Trinidad y Tobago concentró el 17% de la producción regional. México ocupó el cuarto lugar, con el 9%, mientras Bolivia y Venezuela aportaron el 8% cada uno.
Estos seis países reunieron el 88% de la producción latinoamericana y caribeña de gas natural. El porcentaje restante correspondió principalmente a Perú, Colombia y Ecuador.
En términos de volumen, la producción regional alcanzó los 25.100 millones de metros cúbicos en mayo, un crecimiento interanual del 3% y un avance de igual magnitud respecto a abril.
Los resultados muestran que el mercado gasífero regional mantiene una elevada concentración en pocos productores, aunque con cambios en las posiciones relativas de sus principales participantes.
El petróleo regional mira más hacia fuera que hacia dentro
La estructura comercial de los hidrocarburos también revela una limitada integración entre los mercados latinoamericanos y caribeños.
Durante mayo de 2026, el 91% del valor de las exportaciones petroleras de la región tuvo como destino mercados extrarregionales. Apenas el 9% correspondió a operaciones comerciales entre países de América Latina y el Caribe.
La composición de las importaciones fue diferente: el 51% de su valor procedió de proveedores regionales y el 49% de mercados externos.
En el gas natural, la dependencia de proveedores extrarregionales fue mayor. El 81% del valor de las importaciones regionales correspondió a compras fuera de América Latina y el Caribe, mientras que el intercambio entre países de la región representó el 19%.
Las cifras, calculadas sobre el valor monetario de las operaciones y no sobre los volúmenes físicos comercializados, evidencian una diferencia importante entre la capacidad productiva regional y la integración de sus mercados.
América Latina dispone de importantes recursos petroleros y gasíferos, pero buena parte de su comercio energético continúa orientada hacia compradores externos, mientras algunos países mantienen una elevada dependencia de suministros provenientes de otras regiones.
Los precios de los combustibles presionan la inflación
El crecimiento de la producción no ha impedido que los consumidores enfrenten mayores costos energéticos.
El Reporte Mensual de Inflación Energética de OLACDE situó la inflación anual del sector en 8,33% en agosto de 2026, su nivel más alto de los últimos doce meses y casi el doble de la inflación general regional, que alcanzó el 4,43%.
Otro indicador llamó la atención: por primera vez, el precio promedio regional del diésel igualó al de la gasolina, con US$1,41 por litro para ambos combustibles.
El organismo vinculó estas presiones con las tensiones en Medio Oriente, particularmente después de la reanudación del conflicto entre Irán y Estados Unidos a finales de julio.
En agosto, el petróleo West Texas Intermediate (WTI) registró un precio promedio de US$83,90 por barril, mientras los mercados internos continuaron reflejando el traslado de incrementos anteriores en los costos energéticos.
El balance de 2026 expone una paradoja para América Latina: la región produce más petróleo y gas natural, pero todavía no consigue traducir esa capacidad en una mayor integración de sus mercados ni en un alivio de los costos energéticos. Brasil gana terreno como potencia productora, mientras la volatilidad internacional sigue condicionando el precio que pagan empresas y consumidores.
