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La onda tropical número 35 dejó a Bocas del Toro como la provincia más golpeada de la temporada. El Sistema Nacional de Protección Civil evaluó daños por inundación en más de 700 viviendas, contabilizó 111 familias que perdieron cultivos y animales y registró cinco deslizamientos que bloquearon vías.
Tres personas murieron por una descarga eléctrica en el distrito de Besikó, en la comarca Ngäbe Buglé. Sinaproc mantiene alerta amarilla desde el 17 de agosto para Changuinola, Almirante, Chiriquí Grande y Bocas del Toro, con advertencias por crecidas de ríos y oleaje en la costa.
El suelo de la provincia llegó a agosto saturado, después de semanas con lluvia por encima del promedio. Esa condición previa es la que convierte un aguacero ordinario en una inundación: el terreno ya no absorbe, y el agua corre.
Una recuperación que llega justo ahora
El calendario es lo que vuelve económicamente relevante este episodio. Después de diez meses de conflicto y paralización, la actividad bananera de Bocas del Toro apenas terminó de reactivarse: unos 5,065 trabajadores volvieron a sus puestos, cerca de 5,000 hectáreas están otra vez en producción y las empacadoras operan a doble turno.
Esa recuperación es el principal soporte de ingreso de la provincia. El banano no es un cultivo cualquiera para Bocas del Toro: organiza el empleo formal, el comercio local y el movimiento del puerto de Almirante, y su interrupción el año pasado dejó a la economía provincial sin motor durante casi un año.
Las plantaciones se asientan en las zonas bajas de Changuinola, precisamente donde el agua se acumula. Una inundación prolongada no solo daña la fruta lista para embarque: afecta la planta, retrasa el ciclo siguiente y obliga a rehabilitar drenajes antes de volver a cosechar.
Lo que todavía no se sabe
El balance oficial de daños se ha concentrado en viviendas, vías y familias afectadas. Falta la cuantificación agrícola: cuántas hectáreas quedaron bajo agua, cuántas cajas de exportación se perdieron y si las empacadoras debieron detener turnos.
Ese dato importa más allá de la provincia. Las exportaciones bananeras acababan de reincorporarse a las cifras de comercio exterior, y su comportamiento en el segundo semestre estaba llamado a explicar parte del crecimiento agropecuario del año.
El patrón que se repite
Bocas del Toro concentra los mayores daños en casi cada evento de lluvia fuerte, y no por azar. Es una provincia con ríos de respuesta rápida, asentamientos en llanuras inundables e infraestructura vial expuesta, donde cada temporada deja el mismo saldo de viviendas anegadas y caminos cortados.
La discusión de fondo es de inversión y ordenamiento territorial, no de asistencia. Mientras el drenaje, la vivienda y las vías sigan como están, cada onda tropical seguirá teniendo el mismo costo, y la recuperación económica de la provincia seguirá dependiendo del clima tanto como del mercado.
