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¿Por qué importa?
¿Por qué importa?
La compra de Banistmo por Inversiones Cuscatlán Centroamérica se financió mediante un préstamo sindicado y un préstamo puente por trece instituciones de la región, con Bladex y Banco Santander asegurando el paquete completo.
La consolidación concentra riesgo y complica la supervisión al exigir coordinación entre cuatro superintendencias sin criterios compartidos, justo antes de la Quinta Ronda de evaluaciones del GAFI en agosto de 2027. Además, las fusiones bancarias tienen pendiente completarse y reflejar sus resultados en las carteras y sistemas dos o tres años después.
Síntesis generada con IA.
CIUDAD DE PANAMÁ — La compra de Banistmo, uno de los bancos más grandes de Panamá, se financió con dinero reunido en trece instituciones de la región. Ese detalle dice más sobre el sistema financiero centroamericano que el precio de la operación.
El comprador es Inversiones Cuscatlán Centroamérica, que pasará a llamarse Grupo Financiero BSC. La estructura financiera la armaron Bladex y Banco Santander, que aseguraron el 100% del paquete; a Bladex le correspondió la mitad.
El paquete tiene dos piezas: un préstamo sindicado a cinco años para Grupo Financiero BSC y un préstamo puente a un año para Banco La Hipotecaria.
El sindicado registró una sobredemanda de 1.3 veces, con trece instituciones financieras regionales participando.
Lo que significa la sobredemanda
Que una operación de este tamaño se cubra con exceso de apetito, y con dinero mayoritariamente regional, indica que los bancos centroamericanos tienen liquidez y están dispuestos a exponerse a riesgo panameño.
No siempre fue así. Durante los años de la lista gris del GAFI, entre 2019 y 2023, el costo de la exposición a Panamá incluía una prima por reputación que encarecía este tipo de estructuras.
No es un caso aislado
Para Bladex es la segunda operación que lidera para el mismo grupo: en 2020 coestructuró el financiamiento con el que adquirió las operaciones de Scotiabank en El Salvador.
Y Davivienda constituyó en 2023 el Holding Davivienda Internacional, con base en Panamá, para agrupar y administrar desde allí sus filiales de Costa Rica, El Salvador y Honduras.
El patrón es consistente: los grupos que operan en varios países del istmo están usando a Panamá como plataforma societaria, y la banca regional está financiando la consolidación con sus propios recursos.
La cuenta que viene después
La consolidación tiene una consecuencia que no suele aparecer en los comunicados: menos entidades, más grandes, con presencia en más jurisdicciones.
Eso concentra el riesgo y complica la supervisión, porque un grupo con filiales en cuatro países exige coordinación entre cuatro superintendencias que no comparten ni calendario ni criterios.
Y llega en un momento particular. A partir de agosto de 2027 Panamá entra en la Quinta Ronda de evaluaciones del GAFI, donde ya no se calificará si existen las normas sino si el sistema produce resultados verificables. Un centro bancario más concentrado y más regional es, a la vez, una plaza más competitiva y un objeto de supervisión más exigente.
Lo que falta por verse
Las operaciones anunciadas todavía tienen que completarse y, sobre todo, integrarse. Las fusiones bancarias se juzgan por cómo quedan las carteras y los sistemas dos o tres años después, no por el día del anuncio.
Fuentes: comunicados de Bladex sobre el paquete de financiamiento para la adquisición de Banistmo, julio de 2026; coberturas de Infobae, Panamá América y La Estrella de Panamá sobre la consolidación del Centro Bancario Internacional; Superintendencia de Bancos de Panamá, reportes estadísticos de 2026; información societaria del Holding Davivienda Internacional.
