La Asamblea Nacional aprobó esta semana, en tercer debate y por unanimidad, el Proyecto de Ley 341, que reforma el régimen de intereses preferenciales para préstamos hipotecarios. La medida, presentada por el presidente del Legislativo, Jorge Herrera, llega en un momento clave: la construcción, uno de los motores históricos de la economía panameña, se encuentra en una desaceleración que amenaza el empleo, la recaudación y el acceso a la vivienda.
Los números hablan por sí solos. En 2024, la inversión en obras se redujo en más de 260 millones de balboas frente al año anterior, una contracción del 20% que golpeó directamente al Producto Interno Bruto y a la generación de empleos formales. El retroceso no solo refleja la pérdida de dinamismo en el sector, sino también la urgencia de políticas que apunten a devolverle vitalidad a una industria que durante décadas ha funcionado como termómetro de la salud económica del país.
