Ciudad de Panamá, 19 de mayo 2026. Panamá busca reposicionar su industria pesquera y acuícola como un motor de desarrollo regional y exportación, en momentos en que las exigencias internacionales sobre trazabilidad y sostenibilidad redefinen el acceso a los mercados globales.
Con ese objetivo, la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá reunió en Santiago de Veraguas a directores nacionales y regionales durante el “Primer Encuentro Nacional de Planificación Estratégica 2026: ARAP Planea Más”, una jornada enfocada en modernizar la gestión pesquera y fortalecer el acompañamiento a las comunidades costeras del país.
El encuentro, sirvió para alinear metas institucionales y acelerar proyectos destinados a mejorar la capacidad operativa de la entidad en zonas clave para la pesca artesanal y la acuicultura.
El administrador general de la ARAP, Eduardo Carrasquilla, anunció que la institución inaugurará próximamente un puesto modular en Puerto Mutis, en Veraguas, con el objetivo de acercar los servicios a los pescadores y facilitar la actualización de licencias de pesca.
Según explicó, también se desarrolla otro centro modular en el área de Hicaco, que contará con personal, transporte y vehículos todoterreno para reforzar las inspecciones y el acompañamiento técnico a las comunidades pesqueras de la región.
En paralelo, la entidad prepara nuevos proyectos acuícolas centrados en la producción de tilapia en el distrito de Santa Fe, como parte de una estrategia orientada a diversificar la actividad económica en áreas rurales y fortalecer la seguridad alimentaria.
La ARAP también informó que la regional de Veraguas será equipada con nuevos vehículos y recursos logísticos para agilizar la atención a productores y usuarios del sector.
Pero el eje central del encuentro estuvo marcado por un concepto que gana peso en la industria pesquera mundial: la trazabilidad. Carrasquilla sostuvo que Panamá está enfocando sus esfuerzos en garantizar la legalidad de las capturas, un requisito cada vez más determinante para exportar productos del mar hacia mercados internacionales.
“La trazabilidad pesquera es un elemento clave en materia de desarrollo sostenible y pesca responsable”, afirmó el funcionario, al señalar que la certificación de origen y legalidad se ha convertido en la principal puerta de acceso para competir en mercados globales más estrictos.
La apuesta refleja un cambio más amplio dentro de la industria pesquera internacional, donde consumidores, supermercados y gobiernos exigen cadenas de suministro transparentes y sostenibles frente al avance de la pesca ilegal y la sobreexplotación marina.
Para Panamá, cuya ubicación geográfica le otorga una ventaja estratégica en el comercio marítimo y pesquero, el desafío ahora no será solo aumentar la producción, sino demostrar que puede hacerlo bajo estándares internacionales capaces de convertir sus productos pesqueros en una marca de confianza global.